¿Qué hacer si tu gato maúlla?

Os contamos cuáles son los motivos por los que los gatos tienen tendencia a maullar.

Gato maullando

Los maullidos de los gatos no suelen ser un gran problema, pero cuando se vuelven constantes o nocturnos pueden conseguir sacar al dueño de sus casillas, porque si pensáis que un perro ladrador es malo es que no os habéis encontrado con un gato que no para de maullar.

Hay varias cosas que influyen en porqué un gato maúlla, una de las más destacadas es la edad. Un gato bebé maúlla por cosas muy básicas, como que tiene hambre, frío o miedo. Pero las razones de un gato adulto, las cuales os vamos a detallar a continuación, son mucho mas amplias y complicadas. La raza, es otra de las cosas que hay que tener en cuenta antes de nada. Los siameses son conocidos especialmente como «gatos habladores», ya que les encanta oír su propia voz y maúllan muy a menudo solo para eso.

Otra razón muy común para los maullidos felinos es el celo, aunque si tu gato está castrado esto no tienes que tenerlo en cuenta. Tanto las hembras, cuando están en celo, como los machos, cuando huelen a una hembra en celo, se ponen muy pesados y para esto la única solución es esperar a que pase. Después de tener esto en cuenta, si notas que tu gato maúlla más de lo habitual estas son algunas de las cosas que debes hacer.

Lo primero y más importante, es averiguar si hay algo grave detrás, como una enfermedad. Para ello vigila los hábitos de comida y deposiciones de tu gato para ver si son los habituales y obsérvalo para ver si notas algún indicio de que se encuentre mal. De todas formas, siempre es bueno llevarlo al veterinario para que le hagan una revisión y así quedarte tranquilo sabiendo que está perfectamente.

Una vez descartada una enfermedad, vamos a ir lo más evidente: tu gato tiene hambre. Si le pones la comida con medida a tu gato y ves que siempre que maúlla es porque tiene el comedero vacío, posiblemente es que tenga hambre. Para solucionarlo auméntale la ración de comida o ponle menos cantidad pero cada pocas horas, para que no pase mucho tiempo sin comer. También puede darse el caso de que sea por sed, aunque eso es menos común si estamos atentos y siempre le tenemos el plato de agua lleno. Sobre todo hay que tener mucho cuidado en verano, cuando hace mucha calor para que no se deshidrate.

Por otro lado, un gato puede hablar mucho solo para reclamar tu atención. Aunque los felinos son animales muy independientes siempre necesitan nuestro cariño para no sentirse solos. Si estamos mucho fuera de casa es posible que cuando lleguemos no pare de maullar, primero como un saludo y posteriormente como un reclamo para que les hagamos mimos. En estos casos hay que tener cuidado, porque los gatos son muy listos, y si ven que les hacemos caso siempre que maúllan no pararán de hacerlo para tener nuestra completa atención. Pero tampoco podemos ignorarlos, porque si se sienten solos se pueden poner muy tristes. Así que hay que intentar encontrar un punto medio entre una cosa y otra.


Un gato también puede armar un buen jaleo cuando está estresado. Los felinos son animales de costumbres y a los que los cambios no les gustan nada, así que las mudanzas, una nueva mascota o un nuevo miembro en la familia pueden causarles un gran estrés. Para solucionar esta situación lo mas importante es paciencia, el gato se tiene que adaptar poco a poco al cambio y para ello nos necesitará a su lado. En caso de una mudanza lo mejor es mantener cosas de la anterior casa que huelan a él, como su cama, sus comederos y su caja de arena. De esta manera el gato identificará que aunque no está en el mismo sitio sus cosas sí, lo cual quiere decir que está seguro y que no le han abandonado sus dueños. Si la familia aumenta, tanto por una nueva mascota o una persona, lo recomendable es «presentarlos» poco a poco. Cuando llegue el nuevo miembro a casa hay que dejar que lo conozca, lo huela y lo identifique, pero siempre con supervisión por si se pone agresivo. Si todo va bien, perfecto, pero si bufa es mejor separarlos e irlos juntado un ratito cada día hasta que se acostumbre a su presencia. Y lo más importante, no dejes a tu antigua mascota de lado porque si se siente abandonada las cosas se pueden complicar mucho.

Y para terminar, lo que nunca debes hacer si tu gato maúlla es pegarle, gritarle o castigarle de alguna manera, como por ejemplo echándole agua. Con esto solo conseguirás que se deprima porque piense que ya no le quieres, grite todavía más o, en el peor de los casos, que te coja miedo y llegue incluso a atacarte para defenderse. Así que ya sabes, si tu gato habla en exceso, tranquilízate, busca la causa que lo provoca y encuentra una buena solución.

Foto: rihaij

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