¿Cómo limpiar una sartén quemada?

Una sartén quemada no tiene que terminar en la basura de manera irremediable, hay varias técnicas de limpieza.

Si en tu casa tienes una sartén vieja que cada vez usas menos, quizá te interese saber cómo limpiar una sartén quemada para que recupere todo su esplendor. Tienes que saber que, por mucho que una sartén esté quemada, no quiere decir que debas tirarla a la basura o no volverla a usar más. En realidad, es muy común tener sartenes quemadas. Lo único que hay que hacer es ponerle remedio por medio de un proceso como el que vamos a compartir contigo ahora.

¿Qué necesitas para limpiar una sartén quemada?

La mayoría de las cosas seguro que las tienes en casa. Por una parte, vas a tener que utilizar bicarbonato de sodio, así como jabón de lavavajillas, vinagre blanco, papel de aluminio y sal gruesa. Lo más probable es que lo único que te falte sea el bicarbonato y el vinagre, aunque este último es bastante frecuente utilizarlo en otro tipo de procesos, por lo que igual tienes un bote en casa.

Limpiar una sartén quemada paso a paso

Antes de empezar, busca una superficie plana en la que puedas hacer la limpieza. Lo más recomendable es una mesa que sea alta y en la que estés cómodamente para limpiar. Ahora coloca la sartén boca abajo en la mesa y sigue las instrucciones que te damos a continuación.

Paso 1. Utiliza la sal y el bicarbonato

Tienes que echar la sal gruesa y después el bicarbonato de sodio en la superficie de la sartén. El efecto que hacen estas dos sustancias es de exfoliar la superficie de la base de la sartén. Es lo mismo que ocurre cuando te haces una exfoliación en tu cara: se levanta la piel muerta y la suciedad para dejar solo la parte sana. Lo mismo harán estas sustancias en la sartén. Levantarán la suciedad y lo harán sin producir ningún tipo de daño en la estructura. Eso te dará garantía de que podrás comenzar a limpiar la sartén sin temer que se vaya a estropear el acabado de la misma.

Paso 2. Usa la efervescencia del vinagre

No descartes todavía el bicarbonato de sodio. Nos sigue interesando para este segundo paso. Lo que necesitas es producir un efecto de efervescencia cuando lo combines con el vinagre. Si crees que no ha quedado bicarbonato del paso anterior, pon un poco más y luego echa el vinagre por encima de la base de la sartén. Eso hará que, al instante, comience un efecto de burbujeo. No hagas nada todavía. Espera entre 2 y 5 minutos para que la combinación de estos productos haga su efecto sobre la sartén.

Paso 3. ¡A limpiar!

Ahora sí es el momento de comenzar a limpiar de forma más activa. La sartén ya tendrá los ingredientes que necesita para que quede limpia, por lo que lo único que te falta es una buena herramienta para limpiar. Aquí es donde entra en juego el papel de aluminio. Lo que vas a hacer es una bola con este papel y utilizarla como sistema de limpieza. ¿Te habrías imaginado fabricar tu propio estropajo de aluminio? Es sencillo, económico y conveniente para no estropear la sartén.

Lo que tienes que hacer es frotar la base de la sartén e ir limpiándola poco a poco. La señal de que el proceso está funcionando la encontrarás en la bola de aluminio, puesto que se irá poniendo cada vez más de color negro. Si se echa a perder con rapidez, lo único que tienes que hacer es recurrir a una segunda bola. Utiliza todas las que necesites hasta que el aluminio ya no se quede negro.

Paso 4. Lava la sartén

Utiliza el jabón de lavavajillas habitual para lavar la sartén de la manera en la que lo harías normalmente. En este punto ya tendrías que apreciar que la sartén se ha desprendido de toda la parte quemada y que tiene un aspecto realmente bueno. Lo más probable es que haya recuperado el esplendor que tenía en los mejores días de la sartén.

¿Cómo limpiar el interior de la sartén?

También puede ocurrir que tu problema se encuentre en que la sartén está sucia por dentro. Como puedes imaginar, es lo más normal del mundo. En este caso te vamos a recomendar usar algunas de las herramientas que has usado para limpiar la parte de debajo de la sartén.

Lo que tienes que hacer es mezclar tres cucharadas grandes de vinagre blanco, cuatro cucharadas del bicarbonato de sodio que también has usado antes y dos cucharadas de tamaño grande de agua que se encuentre a una temperatura tibia. Eso hará que se produzca una pasta con todos los ingredientes. Tendrás que extender esta sustancia por dentro de toda la sartén, pero no frotes ni limpies de momento. Espera media hora para que la pasta haga efecto en la suciedad que tiene la sartén.

Cuando haya pasado ese tiempo, recurre al jabón de lavavajillas habitual y utiliza la esponja de cocina por su lado más blando. Frota para ver cómo toda la suciedad que hubiera pegada se levanta. ¡Magia, la sartén estará limpia de nuevo!

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