¿Cómo limpiar una escoba?

Te enseñamos a limpiar una escoba que esté sucia para que no se eche a perder y la puedas seguir usando.

La escoba es una de las herramientas de limpieza que más utilizamos en el día a día. Resulta fundamental para tener la casa limpia. Pero, aunque pueda parecer paradójico, la escoba también se ensucia y hay que limpiarla. ¿Cómo limpiar una escoban? Hay quien se complica demasiado, cuando limpiar la escoba no tiene que ser un proceso que resulte tan problemático.

En esta guía te vamos a enseñar cómo tienes que limpiar la escoba para que evites encontrarte en problemas y que no tengas que renovar la escoba tan frecuentemente.

¿Cómo limpiar una escoba sucia paso a paso?

En el día a día, lo preferible sería que limpiases la escoba después de cada uso. Pero somos conscientes de que posiblemente no lo harás. ¿Quién limpia la escoba cada vez al acabar de barrer? Aunque, si te planteas que entre las cerdas de la escoba pueden quedar bacterias, suciedad y otros componentes nocivos, seguramente acabes limpiándola a diario.

En cualquier caso, lo importante es que sigas estos sencillos pasos que te damos a continuación y que te ayudarán a tener una escoba totalmente limpia. Piensa que, cuanto más limpia esté la escoba, mejores resultados obtendrás cuando estés limpiando.

Paso 1. Golpea contra el suelo

¡Espera, no des golpes simplemente! Hay que tener cuidado para no volver a ensuciar el suelo que has barrido, porque, en ese caso, será una historia interminable. Lo que tienes que hacer es poner papel de periódico o de cocina en el suelo a modo de soporte para que caiga toda la suciedad que haya dentro de la escoba. También puedes poner un trapo, pero luego tendrás que lavarlo, y si la suciedad es elevada, te costará trabajo. Por eso es mejor un papel que luego puedas doblar y tirar a la basura.

El golpeo de la escoba lo tienes que hacer contra el suelo, siempre asegurándote de no golpear demasiado fuerte para no romper la herramienta y de hacerlo en el ángulo adecuado en cuanto a la caída de la suciedad.

Paso 2. Usa tus manos

Pero con guantes, por supuesto. Lo más problemático de barrer con una escoba es que los pelos de los animales o de las propias personas, se suelen quedar atascados entre las cerdas. Lo mismo ocurre con las pelusas, que ya sabrás que se generan de forma frecuente en el interior de cualquier casa. Limpiar estos residuos de la escoba puede ser algo complicado y que requiere mucha paciencia. Por ello, ponte unos guantes y hazlo a mano. Acabarás antes de lo que crees y la escoba quedará como nueva.

Cuando estés estirando de las pelusas y de los pelos con las manos, ten cuidado de no romper las cedras de la escoba y de no causar daños que vayan a terminar afectando a la facilidad de limpieza que tengas después.

Paso 3. Limpieza máxima con un peine

¿Tienes una de esas escobas de auténtico lujo que usan cedras y que aportan un gran rendimiento? Son escobas que da gusto utilizar, porque limpian con eficacia. Pero si quieres que sigan ofreciendo la misma eficacia, tienes que asegurarte de tenerlas bien cuidadas. Una forma de dejarlas totalmente limpias es utilizando un peine que tenga las púas separadas y que te permita quitar cualquier tipo de pelo que se haya quedado enganchado en las cedras y que no hayas podido quitar por otros medios.

¿Cómo hacer una limpieza total de la escoba?

Si se te han pasado los días sin limpiar la escoba, seguro que ha terminado más sucia de lo que te gustaría. En esos casos, o cuando una escoba se mantiene medianamente limpia, pero quieres conseguir que esté perfecta, se recomienda una limpieza total. En este caso, llena un cubo de agua que esté a una temperatura templada y pon lavavajillas. Para una limpieza más profunda, pon un poquito de lejía. Luego separa la cabeza de la escoba del mango e introdúcela dentro del cubo de agua. Deja que esté en proceso de limpieza durante 60 minutos.

Esa hora que tienes la vas a aprovechar para limpiar el palo. Introduce un trapo en el agua del cubo y luego utilízalo para limpiar la escoba. Pásalo por todo el palo y luego sécalo con un trapo que esté seco para que no sufra ningún efecto negativo. Cuando pase la hora, saca la cabeza de la escoba y haz un enjuague solo con agua para eliminar cualquier residuo de la lejía y del lavavajillas. Enrosca la cabeza en el palo de la escoba, seca un poco y luego ponla en el exterior para que se seque. Intenta que la cabeza no quede tocando el suelo, puesto que así el secado será más higiénico y efectivo.

Asegúrate de repetir este proceso cada ciertos meses y así tendrás una escoba que durará mucho más tiempo. Ahorrarás mucho, porque no tendrás que comprar escoba nueva salvo cuando ya llegue el momento de jubilarla porque no te aporte el rendimiento que necesitas.

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