Cómo hacer un buen currículum

En la red podemos encontrar múltiples artículos sobre los apartados a seguir para realizar un buen currículum. En este artículo intentamos desvelar algunas dudas que a menudo surgen sorbe la marcha: cómo realizar un currículum cuando no tienes experiencia laboral, en cuántas páginas presentarlo o si es cierto y recomendable el mito de inventar datos.

En un currículum, el cómo es tan importante como el qué.

Desde la búsqueda del primer empleo hasta el final de nuestra vida laboral, el currículum se convierte en algo que forma parte de nuestras vidas y que nos vemos obligados a actualizar periódicamente. Aunque lo deseable es tener la necesidad de presentarlo el mínimo de veces posibles (eso querrá decir que encontramos trabajo con facilidad o tenemos un empleo fijo), no hay que desesperar ante lo contrario. Ante la duda de cómo elaborarlo, ya os hablamos hace un tiempo en este blog de los apartados y datos que debe tener un currículum, por eso hoy optamos por daros consejos extra para que vuestro currículum os convierta en buenos candidatos.

El primero es para todos aquellos que buscan su primer empleo. Por muy claros que se tengan los pasos a seguir, existe un factor que desespera: «¿qué experiencia laboral voy a acreditar, si no tengo?». En primer lugar, es normal no tener experiencia laboral cuando se tiene entre 16 y 20 años. Nadie esperará lo contrario porque, de hecho, lo extraño es tenerla. Así que haced vuestro currículum con total normalidad, cambiando el apartado de «experiencia laboral» por algun otro eufemismo que os permita referiros a un ámbito más amplio, como por ejemplo «actividades profesionales». En este apartado tenéis que incluirlo todo, aunque os parezca que no tiene la menor importancia: trabajos por horas durante los estudios, actividades extraescolares, proyectos, seminarios… Lo que sea. También podéis ampliar el apartado de «otros títulos» o «otros estudios» con lo referente a academias de idiomas, cursillos, etc. Seguro que cuando empecéis a rellenar vuestro currículum os sorprenderéis de la de cosas que habéis hecho.


El segundo, ya a nivel general, es sobre el orden a seguir al exponer vuestra experiencia laboral. Hay tres maneras de hacerlo: la cronológica, la cronológica inversa y la funcional. La primera muestra los empleos ordenados del primero al último, la segunda justo al revés y la tercera distribuye los empleos en función del cargo al que nos presentamos. Aunque la cronológica es bastante frecuente por clásica, las otras dos son bastante más recomendables y se están poniendo muy de moda. Y es que la inversa permite ofrecer en primer lugar aquel trabajo que tenemos más reciente, con lo cual, de rebote, también destacamos las cualidades que tenemos más despiertas. Además, y sobretodo en el caso de los jóvenes, los últimos empleos acostumbran a ser más atractivos que las primeros. A su vez, la funcional permite adaptar nuestro currículum al puesto ofertado, algo que el seleccionador agradece por dos motivos. El primero, porque le facilita la faena, ya que poco le importa un gran puesto de trabajo en una empresa que nada tiene que ver con la suya. El segundo, porque el candidato demuestra interés tomándose la molestia de adaptar su currículum al puesto ofertado, dando así la sensación de que no se trata de un envío masivo o desesperado.

El tercero es sobre la presentación. En ese sentido, iremos por partes. Lo que más duele en un currículum son las faltas de ortografía. No se trata de convertirse en Cervantes, bastará con usar el corrector de word. Un currículum con faltas desacredita al candidato, sea cual sea el puesto al que se presenta. Otro factor a tener en cuenta es la legibilidad. Para facilitarla, es bueno valerse de los recursos que ofrecen hoy en día los procesadores de texto: interlineados amplios, espacio entre párrafos, subrallados, negritas… Tampoco se trata, eso sí, de convertir el currículum en una página de la revista Vale. Variedad sí, pero con moderación. Y la última cuestión a considerar es el tema de la cantidad de páginas: ¿cuánto debe ocupar nuestro currículum?. Entre una y dos es lo correcto, más es demasiado. Hay que ser escueto y preciso al exponer los datos.

El cuarto es sobre ese último apartado tan poco concreto, aquel que se acostumbra a denominar «otros datos de interés». Hay quien opta por poner la disponibilidad, si tiene vehículo, etc. Hay quien prefiere hacer referencia a sus aptitudes. Aunque la primera opción es casi obligada, añadir la segunda tampoco está de más. Eso sí, con tres o cuatro aptitudes bastará.

Y el quinto y último, cuidado con echarle imaginación. Vale más la pena decorar que inventar. Es decir, es más creible convertir un cursillo por fascículos del diaro en una «incursión profesional en…» que inventar un curso que sólo sabemos que existe. De todos modos, decorar sólo es recomendable en caso de urgencia y más vale ir eliminando decoració a medida que ganemos experiencia.

¡A por vuestro futuro empleo!

Foto: Curriculum Vitae por Italian voice en Flickr.com.

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