Alargar la duración de los neumáticos de nuestro coche

Los neumáticos son un elemento fundamental de nuestro coche. Si están gastados, pueden provocar un grave accidente. Por tanto, nuestra seguridad depende de ellos y, como sufren el natural deterioro, hay que cambiarlos cada cierto tiempo. No obstante, si seguimos unas sencillas pautas, podemos prolongar su duración en buen estado. Aquí las explicamos.

Los neumáticos de un coche son una parte esencial del mismo, sobre todo en lo que respecta a la seguridad. Viajar con unos neumáticos gastados resta estabilidad y agarre al vehículo y puede originar un accidente grave.

Todos sabemos que su duración es limitada. A medida que vamos haciendo kilómetros sufren el lógico desgaste y se hace necesario cambiarlos con el consiguiente gasto de dinero.

Foto de un neumático gastado

Un neumático gastado puede provocar un grave accidente

En cualquier caso, es un desembolso bien gastado porque la seguridad es lo más importante. Sin embargo, si seguimos unas sencillas pautas, podremos prolongar la vida útil de nuestros neumáticos y así ahorrarnos una cantidad de dinero sin correr riesgos innecesarios.

La primera de ellas es mantenerlos en su correcto estado de presión. Si no sabemos cuál es la adecuada para nuestro coche, podemos consultar el manual técnico que nos han entregado con él. Ahí debe decirlo.

Todos los neumáticos deben estar inflados con la misma presión y, para mantenerla, debemos revisar su estado una vez por semana, rellenándolos o vaciándolos según se encuentren.

También es muy importante mantener las llantas correctamente alineadas. Para ello, también debemos revisarlas cada cierto tiempo. Pero esta es una labor que es mejor dejar en manos de un mecánico.

No obstante, hay algunos indicios que nos indican que no están bien alineadas. Si vemos que el coche se nos va hacia los lados, si hemos sufrido un golpe fuerte con un bache o hemos tenido que realizar un frenazo fuerte, es muy posible que se hayan desalineado y haya que volver a regularlas.

Otra cosa que debemos hacer es revisar visualmente el estado de los neumáticos para ver si tienen algún corte o algo clavado en ellos. A veces, una chapa metálica o un cristal se clavan y, como no llegan a provocar un pinchazo, no los notamos.

Sin embargo, con el tiempo y al seguir rodando, el neumático va perdiendo presión y se desgasta más. Por si ello fuera poco, es más fácil que en este estado suframos un pinchazo o, lo que es peor, un reventón repentino que puede producir un grave accidente.

En cualquier caso, los neumáticos deben cambiarse cuando llevemos unos pocos miles de kilómetros recorridos. No existe una cifra fija, ya que depende de su calidad, pero, aproximadamente, podría establecerse como norma la de seis mil kilómetros.

Nuestra seguridad depende de su estado y nunca debe subestimarse la importancia de los neumáticos. Muchos accidentes se producen por causa de ellos.

Fuente: Wikihow.

Foto: Neumático: Claudio Lobos en Flickr.

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