Síndrome de Tourette: ¿qué es y cómo tratarlo?

El Síndrome de Tourette, así llamado en honor a su descubridor, el francés Georges Gilles de la Tourette, es un trastorno neurológico cuyo síntoma más evidente son los movimientos involuntarios (los conocidos tics nerviosos). Aquí explicamos en qué consiste y cómo debe ser tratado.

Como todas las enfermedades deben tener un nombre que las distinga de otros padecimientos, se ha bautizado como Síndrome de Tourette (en honor a su descubridor, el neurólogo francés Georges Gilles de la Tourette) al trastorno neurológico que se caracteriza por la aparición de los populares tics nerviosos. De hecho, son éstos los que advierten de la enfermedad, ya que no existe prueba alguna ni cerebral ni de laboratorio que lo evidencie.

Sin embargo, no todas las personas que muestran tics nerviosos padecen la enfermedad. Los científicos consideran que la continuidad de estas alteraciones debe ser, al menos, de un año. Por ello y puesto que los tics son muy frecuentes en la niñez y adolescencia, es necesario tener en cuenta que no siempre se está ante el Síndrome de Tourette. No obstante, sí es recomendable ante su aparición continuada consultar al especialista para prevenir una posible cronificación, puesto que es en estas etapas de la vida cuando acostumbra a surgir la enfermedad.

Foto de unos niños

El Síndrome de Tourette suele aparecer en la infancia

Para diagnosticarla, los neurólogos estudian los tics que presenta el paciente atendiendo a su tipología, frecuencia, número de ellos y severidad de los mismos. También se observan posibles antecedentes familiares así como que no respondan a otro tipo de enfermedades. Sin embargo, aún no se conocen las causas del Síndrome de Tourette. Se cree que se debe a un anormal funcionamiento de los neurotransmisores de dopamina y serotonina y el componente hereditario –como decíamos- posee importancia pues los estudios revelan que se transmite de padres a hijos en más del cincuenta por ciento de los casos.

En lo que respecta al tratamiento, lo primero que debemos saber es que los síntomas, es decir, los tics, mejoran en muchos casos cuando el paciente alcanza la madurez. No obstante, es imprescindible tratarlos antes. Hoy se utilizan tratamientos multidisciplinares que incluyen a neurólogos, psiquiatras, psicólogos y terapeutas ocupacionales para abordar el problema desde todas las perspectivas. Pero es fundamental la comprensión y la paciencia pues no se trata de algo que el muchacho controle a su voluntad. Incluso no resulta conveniente animarlo a hacerlo pues, tarde o temprano, acabará por reaparecer.

Por todo ello, lo mejor es ponerse en manos de profesionales ya que, además, el Síndrome de Tourette puede acarrear otros trastornos asociados. Entre éstos se encuentran el obsesivo compulsivo, el de déficit atencional, los del sueño y la alimentación o el del aprendizaje. Y, como los tics resultan visibles, también puede originar en el niño trastornos del estado de ánimo, con altos niveles de ansiedad y angustia y, en casos extremos, depresión.

Fuente: Psicotourette.

Foto: Pratham Books.

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