¿Qué remedios hay para la cistitis o infección de orina?

Os damos consejos e ideas que podéis aplicar para tratar una infección de orina y así reducir las molestias.

Sufrir una infección de orina es muy común en mujeres, resulta molesto y a nadie le gusta sufrirla. No obstante, ocurre a menudo. Cuando ocurre, no hay que pensar en cuál es el motivo, porque normalmente son más comunes de lo que se podría imaginar. Lo que sí es importante es hacer lo posible para ponerle remedio. La solución más inmediata y efectiva es ir a la consulta del médico para recibir un tratamiento con antibióticos, pero esto no siempre es posible o quizá no es en lo que hayas pensado.

También es probable que te encuentres tan incómoda que no quieras salir de casa, por lo que necesitarás remedios caseros e ideas que te puedan ayudar a pasar esos malos momentos y encontrarte mejor. A continuación, repasamos tanto los remedios caseros como los tratamientos médicos para que lo puedas saber todo acerca de lo que te está ocurriendo y de cómo ponerle solución.

Tratamientos caseros

Lo primero que tienes que hacer es mantenerte hidratada. Interiormente pensamos que, si no bebemos agua, no tendremos que ir al baño y no tendremos tantas molestias. Porque esa sensación de tener que ir al baño todo el rato no es precisamente cómoda. Pero estamos cometiendo un error. Al beber agua le proporcionaremos más beneficios al cuerpo que problemas. Porque el agua y mantenernos hidratados, lo que hace es ayudarnos a que se eliminen las bacterias y que todo pueda fluir mejor. Eso sí, tal y como beber agua es algo que se encuentra muy recomendado, beber otro tipo de sustancias es todo lo contrario. Es el caso del café, cualquier bebida que tenga cafeína, los zumos preparados con cítricos o el alcohol.

Todo eso lo que hará será causar una mayor irritación y que la sensación de tener ganas de ir al baño aumente de una manera negativa. Por eso, como en otros muchos momentos de la vida, confía en el agua como la solución y lo que te ayudará a encontrarte mejor lo antes posible. Como ya sabemos por otros problemas de salud, el agua siempre es un elemento fundamental en obtener una mejora de manera casera.

El segundo consejo que te damos es que te des baños de asiento. O lo que es lo mismo, que llenes la bañera y que te introduzcas en ella. No es tan recomendable una ducha, sobre todo por el contacto directo del chorro sobre tu zona delicada, lo cual puede ser molesto. Por ello, llena la bañera a una altura adecuada y estate dentro de ella durante un periodo de entre 15 y 20 minutos.

Por otro lado, también te recomendamos usar compresas calientes. Las tienes que colocar en el abdomen, exactamente en la zona inferior, donde notas las molestias. Su uso durante breves periodos de tiempo te ayudará a sentirte mejor y a que el dolor que tienes en la vejiga se reduzca.

Las recomendaciones continúan con el uso de complementos y sustancias que te pueden ayudar a encontrarte mejor. Por ejemplo, es recomendable que aumentes la cantidad de vitamina C que introduces en tu organismo, para lo cual puedes utilizar suplementos y comiendo verduras que sean ricas en ella. Las frutas, por supuesto, son una fuente excelente de esta vitamina, pero recuerda lo que hemos dicho antes de los cítricos. También te ayudarán los probióticos y suplementos como las hojas de baya de espino, el extracto de ajo, el extracto de arándanos y el azúcar D-Mannose.

Tratamientos médicos

Por lo general, tal y como tu médico te informará, el tratamiento que recibirás dependerá del tipo de infección que estés sufriendo. Si se trata de la primera vez que tienes la infección o es algo poco habitual, tu doctor te dará una serie de antibióticos que tendrás que tomar siguiendo sus indicaciones. El periodo de uso de la medicación dependerá dependiendo de la gravedad de la infección. Podría completarse solo en tres días, pero tampoco te debes extrañar si el tratamiento se extiende a lo largo de una semana. Estos antibióticos te ayudarán a encontrarte mejor en un breve periodo de tiempo y conseguirás notar cómo, poco a poco, te vas encontrando mejor. No dejes el tratamiento a medias, porque eso podría llevar a que no hiciera el efecto que necesitas.

Si las infecciones de orina te ocurren de manera frecuente, necesitarás un tratamiento más intenso. En este caso podrías tener que seguir un tratamiento más largo o ponerte en manos de un especialista para que pueda investigar sobre qué es lo que te está ocurriendo. Podría ser que sufras algún trastorno en las vías urinarias que requiriera un tratamiento más especializado. En algunos casos, si no se puede disponer de una solución eficaz a tu problema, es posible que el médico te acabe recetando que tomes un antibiótico después de cada relación íntima que tengas.

Medidas que te ayudarán a evitar la infección

Si ya te has recuperado o estás en proceso de hacerlo, es conveniente que tengas en cuenta una serie de consejos que te ayudarán a evitar problemas en el futuro. Si has sufrido una infección de orina, lo más importante es que hagas lo posible para que no vuelva a ocurrir.

Una de las formas de hacerlo es bebiendo muchos líquidos. El agua ayuda a evitar infecciones, mejorando la producción de la orina y llevando a que te encuentres mejor. Por lo tanto, intenta beber toda el agua posible. Otras bebidas también ayudan, pero el agua es lo más importante. Además de esto, recuerda que orinar de manera frecuente es muy importante. Aguantarte las ganas de ir al baño solo puede traer malas consecuencias y problemas variados.

Ve al baño cada vez que lo necesites y deja que la orina fluya. Además, ten en mente lo importante que es que vayas al baño cada vez que hayas tenido relaciones íntimas. Es un sistema de defensa, de eliminación de bacterias que podrían llegar a invadir tu cuerpo y de crear así una protección que hará que el contacto en esta práctica no acabe siendo algo que te produzca problemas.

También es recomendable que uses cremas de lubricación cuando tengas relaciones. Eso evitará la irritación que suele derivar en las infecciones. No menos importante, intenta conocer tu cuerpo y saber si este ha reaccionado mal a algún anticonceptivo que estés utilizando. Es posible que, si estás usando alguna crema protectora o el propio preservativo, estén haciendo algún tipo de reacción en tu organismo. Esto requeriría investigación por parte de un especialista para que puedas evitar sufrir más infecciones en el futuro.

Las pruebas para diagnosticar la infección

Normalmente es algo bastante claro en lo que los médicos no tienen que arriesgarse para sacar conclusiones. No obstante, lo más sencillo es hacer una prueba de orina. El análisis de esta muestra permitirá al médico saber si existe infección, el nivel de la misma y si la infección ha derivado en problemas adicionales, como la presencia de pus. Dependiendo del resultado, podría ser necesario un cultivo bacteriano de la orina con la intención de llevar a cabo un análisis más profundo de la misma.

En situaciones más complicadas se pueden llegar a realizar otras pruebas, como es el caso de la cistoscopia. Al menos, recuerda que la infección de orina es un problema tratable y que no pasará mucho tiempo hasta que te encuentres mejor.

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