¿Qué puedo hacer para saber si estoy perdiendo capacidad de visión?

La pérdida de capacidad de visión gradual con el paso del tiempo es algo preocupante que se produce en miles de personas.

Consejos para la pérdida de visión

No deberíamos tener ningún tipo de duda de que la pérdida de visión gradual con el paso de los años se haya convertido ya en una de las preocupaciones principales de la población mundial. En nuestro país es bastante común que las personas vayan necesitando el apoyo de gafas, lentillas o distintos métodos similares con el paso del tiempo, sobre todo en casos en los que la vista sufre un nivel de estrés por encima de los niveles habituales.

El uso excesivo de pantallas, parpadear menos de la cuenta y no tener una buena educación ocular, que implicaría hacer descansos de la vista cada cierto rato, algo que pocas personas hacen, puede llevar a que nuestra vista se vea afectada con el paso del tiempo. ¿Pero qué puedo hacer para saber realmente si estoy perdiendo capacidad de visión?

Conócete

El primer consejo que podemos tener en cuenta es tan simple como que seas capaz de reconocerte. La vista es uno de esos aspectos de nuestro cuerpo en el cual nadie nos puede ayudar. Nos pueden decir si nuestros ojos se ven cansados o si en general tenemos una imagen de estrés y agotamiento, pero nadie puede ver lo que vemos nosotros. Todo eso queda de lado y resulta fundamental, por lo tanto, que seamos capaces de conocernos a nosotros mismos y poder valorar qué es normal y qué no es normal para nuestra visión. Si hemos comenzado a tener problemas de visión, viendo borroso, escociéndonos los ojos o sufriendo causas similares, tendremos que ser capaces de obtener más información por nosotros mismos.

¿Cuándo vemos borroso? ¿Qué estamos haciendo en ese momento? ¿Cuánto hace que no levantamos la mirada del monitor del ordenador? ¿Vemos bien de cerca y también de lejos o en ambos casos sufrimos un problema? ¿Nos mareamos? En general, nos tenemos qué preguntar qué es anormal en lo que está ocurriendo y responder a ello de forma sincera para entender la gravedad de la situación.

Acude a un especialista

Como es lógico, aunque el primer paso es un análisis personal, siempre hay que tener en cuenta el trabajo de los especialistas para llegar a una conclusión acerca de lo que le pueda ocurrir a nuestra vista. Tenemos dos opciones. La primera es ir directamente a nuestro médico de cabecera para que nos mande al oculista y nos haga una prueba completa. La segunda, dependiendo de lo mal que nos encontremos o del tiempo que podamos esperar, es acudir a una óptica y que allí nos realicen una prueba para comprobar si tenemos miopía o algún otro estado alterado de la visión. Es bueno acudir al oculista, pero es cierto que los tiempos de espera pueden ser elevados en algunas situaciones.

Unas gafas de visión

¿Qué nos puede ocurrir?

Hablamos del envejecimiento de los ojos y de la vista como algo común que se da en una gran proporción de los habitantes. Los habituales problemas más comunes son la vista cansada, la miopía y la hipermetropía. Son factores que se pueden producir a cualquier edad y que no necesariamente están relacionados con que hayamos utilizado nuestros ojos de una manera desmesurada sin seguir indicaciones responsables para la salud.

La vista cansada sí es justo una causa que se produce más a medida que nos hacemos mayores. Cumple con los requisitos antes mencionados de los monitores, dado que los casos en los que se produce son mayores en personas que han excedido el uso de sus ojos delante del ordenador. Por su lado, la hipermetropía afecta a las distancias cortas y lo vamos a notar sobre todo leyendo un libro. Nos puede producir dolor de cabeza si no le ponemos solución.

En último lugar, la miopía es la contraposición a la hipermetropía, dado que afecta a las distancias largas, lo que suele obligar a que quienes la sufren aprieten la vista con la intención de enfocar de una manera más eficiente. También se puede remediar con gafas y lentes, pero puede aumentar con el paso de los años.

¿Qué hacer?

Es importante que cuidemos nuestros ojos para que en el futuro tengamos la menor cantidad posible de problemas. Forzar la vista no es bueno ni recomendable en ninguno de los casos, dado que puede pasarnos factura, lo mismo ocurre si tenemos costumbre de leer ante un foco de luz que nos enfoque de una manera directa cuando en el resto de la habitación hay oscuridad. En general tenemos que parpadear de forma frecuente e intentar hacer descansos durante largos procesos de trabajo delante de una pantalla para no sufrir consecuencias mayores.

Foto: Miguel VacaCoralí Cros

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