La agnosia: ¿qué es y cómo se muestra?

Entre todos los trastornos de la mente, uno de los más misteriosos para la Ciencia es la agnosia, cuyos orígenes, aunque se cree debida a un problema cerebral, no se conocen con exactitud ni tampoco su desarrollo. En este artículo explicamos en qué consiste así como las diferentes clases de ella que se han catalogado.

Entre los trastornos de origen cerebral, uno de los que más misterio encierra para la Neuropsicología es la agnosia, cuyas causas aún hoy día no están del todo claras y tampoco su evolución. Podría definirse como la incapacidad para reconocer objetos o estímulos previamente aprendidos cuando se tiene una correcta percepción sensorial y una normal actividad intelectual y lingüística.

Dicho con otras palabras, la persona no presenta ningún problema en el funcionamiento de sus sentidos ni en su intelecto o lenguaje pero es incapaz de reconocer los rasgos de un objeto ni para qué se utiliza ni su nombre. Por tanto, no debe confundirse con la afasia o incapacidad para comprender o producir el lenguaje hablado.

la agnosia se muestra en la incapacidad para reconocer los objetos

La agnosia se muestra en la incapacidad para reconocer incluso objetos sencillos como un libro.

Generalmente, se relaciona la agnosia con algún tipo de lesión en el cerebro, concretamente en las zonas receptoras secundarias situadas en el tálamo. Fue Freud el que relacionó este padecimiento con un defecto cortical que impide convertir las impresiones visuales –él se centraba en la vistaen patrones con un significado. Por tanto, las causas de la agnosia deben buscarse en algún tipo de trastorno cerebral que puede ser producido por un traumatismo craneoencefálico, un ictus o incluso una demencia originada por la edad.

Existen diversos tipos de agnosia. Una de las más comunes es la visual, en la que, como su propio nombre indica, el paciente es incapaz de reconocer un objeto que detecta normalmente a través de la vista. A su vez, se divide en agnosia cromática, cuando el enfermo no diferencia los colores y que nada tiene que ver con el daltonismo; prosopagnosia o incapacidad para reconocer las caras; la topográfica o imposibilidad de saber dónde se encuentra y la alexia, en la que el enfermo es incapaz de leer, aunque reconoce las letras y puede escribir. Una forma peculiar de agnosia visual es el llamado síndrome de Balint. Quién lo padece es capaz de reconocer las partes que componen su campo visual pero no puede percibirlas como un todo.

Por otra parte, se hallan las asterognosias o agnosias táctiles. El paciente no reconoce el tamaño y la forma de un objeto (amorfognosia), es incapaz de saber el peso, la densidad o incluso el calor o frío del mismo (ahilognosia) o, sencillamente, no identifica el objeto al tacto. Y, en último lugar, se hallan la agnosia auditiva o incapacidad para reconocer los sonidos, tanto verbales como no verbales, la gustativa y la olfativa o anosmia.

Fuente: Visión Psicológica.

Foto: Juzsan.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...