¿Cómo saber si tengo ansiedad?

¿Crees que puedes estar sufriendo ansiedad? Te hablamos de algunos de los casos más frecuentes generados por las preocupaciones.

¿Cómo saber si tengo ansiedad? Esta es una pregunta que se hacen miles de personas a diario en el mundo entero. Por desgracia, la ansiedad es uno de esos peligros que nos persiguen a todos y que, en un momento u otro, pueden acechar a nuestra puerta para darnos problemas. Por ello, aunque siempre es preferible esperar que nunca nos lleguemos a encontrar ante un problema de ansiedad, es recomendable tener conocimientos acerca de cómo se produce para que podamos detectarla.

En este primer artículo sobre la ansiedad, hablaremos de los síntomas, de aquello en lo que te debes fijar para saber si sufres problemas de ansiedad incluso si nunca te has planteado que pudiera pasarte. Más adelante hablaremos de los distintos tipos de ansiedad y de otros aspectos importantes como las causas médicas que pueden estar provocando el problema.

Síntomas de los ataques de ansiedad

Hay multitud de síntomas, pero, por supuesto, con que sufras solo uno ya estarás exponiéndote a tener un problema de ansiedad. De ahí que sea tan importante tener esta información. Por otro lado, como muchas veces nos preguntan, sí es posible sufrir un ataque de ansiedad por más de un motivo. Desgraciadamente, esto suele ser más frecuente que solo sentir ansiedad por un único motivo.

Tus preocupaciones te dominan

Si tu día a día es una eterna batalla contra tus preocupaciones y estas acaban por dominarte, puedes reconocer sin ningún miedo que tienes ansiedad. Todos tenemos preocupaciones, pero la idea para una vida saludable es tenerlas controladas y no dejar que se hagan con el control. Con la ansiedad, ocurre todo lo contrario. Nuestra mente va de pensamiento en pensamiento de preocupación y todas las acciones que hacemos las llevamos a cabo en base a estas preocupaciones.

Tus preocupaciones afectan a tu rendimiento

Tanto si estudias como si trabajas, una de las señas de la ansiedad es que tu rendimiento en esta actividad que ocupa tu espacio principal en el día a día se vea afectado. A lo largo de la jornada notarás cómo no te concentras, cómo tomas malas decisiones o cómo no consigues cumplir con tus objetivos. Todo ello te expone a serios problemas, tanto no avanzar en el curso si estudias como no cumplir tus compromisos laborales y que puedas llegar a perder el trabajo.

Además, la ansiedad también acaba afectando a tus relaciones personales, a tu vida social y a todo lo que haces, desde el momento en el que te despiertas.

Tus preocupaciones son interminables

Todas las personas tenemos preocupaciones en mayor o menor nivel. Es normal. El problema con la ansiedad es que las preocupaciones se multiplican como el peor de los virus. Quizá nuestra principal preocupación esté relacionada con el trabajo, pero ese estado de ansiedad en el que nos introducirá hará que también nos acabemos preocupando por muchas otras cosas.

Nos podemos preocupar por nuestra salud, por nuestra economía, por el bienestar de nuestra familia o por cualquier cuestión de importancia relacionada con el trabajo o los estudios. Normalmente estos pensamientos de gran relevancia acaban derivando en que otras preocupaciones también nos generen muchos problemas. Por ejemplo, nos comenzaremos a preocupar y a agobiar hasta por el más mínimo detalle, como habernos olvidado de lavar los platos en casa o no haber comprado algún artículo cuando hemos ido al supermercado.

Cuando esas preocupaciones nos acechan y nos dan tantos problemas, podemos constatar que sufrimos un problema de ansiedad para el cual necesitamos ayuda. Es mejor cortar de raíz estas situaciones para que no se terminen convirtiendo en algo problemático.

No podemos dejar de pensar en nuestras preocupaciones

Tu nivel de ansiedad habrá llegado a un estado demasiado alto si no consigues, en ningún momento, liberarte del peso de tus preocupaciones. Es lo que ocurre cuando, por ejemplo, no hay nada que te distraiga o que te haga desconectar totalmente de estos pensamientos que te preocupan. En este tipo de casos, lo más recomendable es intentar luchar contra las preocupaciones con los recursos que personalmente más te ayuden a relajarte.

Puede ser tanto una actividad de ocio como descansar, meditar o hacer cualquier otro tipo de cosa que te permita desconectar. Si incluso así no lo consigues y las preocupaciones siguen estando en primer plano, habrás llegado a un punto crítico.

La importancia de pedir ayuda

Como te decíamos antes, la ansiedad es un problema que hay que tomarse en serio y al que no se le puede restar importancia. Es posible que te hayas encontrado con quienes han restado relevancia a tu problema y te han dado la espalda, pero no todo el mundo es igual. Es importante que, en caso de tener ansiedad y sufrirla tanto en silencio como abiertamente, que busques ayuda para intentar encontrarte mejor y tener una vida más plena.

El primer paso hacia la recuperación es poder hablar de ello y solicitar ayuda, por lo que te recomendamos que te pongas en movimiento y que no desfallezcas. Aunque no te lo parezca, hay luz al final del túnel. Solo tienes que enfocarte en ella.

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