Como nació la aspirina

La aspirina es el medicamento más utilizado del mundo. Su padre es el científico alemán Felix Hoffmann, que en 1897 consiguió sintetizar el ácido acetilsalicílico, pero hasta llegar a nuestros días ha tenido un intenso recorrido.

La aspirina es el gran medicamento del siglo XX.

Probablemente, la aspirina sea el medicamento más conocido del mundo. Es el fármaco más consumido -cada día se toman 216 millones de aspirinas-, y seguro que más de una vez nos hemos tomado una de estas pastillas, o en su defecto de algún genérico. La aparición de la aspirina fue uno de los grandes hitos en la historia de la farmacología, pero tuvo que recorrer un largo camino desde que los griegos comenzaron a utilizar la corteza de sauce para aliviar el dolor hasta convertirse en esas pastillas que los más hipocondríacos siempre llevan a todas partes.

El principio activo de la aspirina es el ácido acetilsalicílico, un elemento que se encuentra en la corteza del sauce blanco. Esto no es de extrañar, ya que la mayoría de los medicamentos tienen su origen en la naturaleza. Ya desde la antigüedad, civilizaciones tan separadas geográficamente como la china o la romana conocían las propiedades terapéuticas que tenía la corteza del sauce, que durante siglos se utilizó para tratar diferentes dolencias. No fue hasta el siglo XVIII cuando se realiza el primer estudio sobre las propiedades curativas de la corteza del sauce.

Pero el siglo clave en la evolución de la aspirina fue el XIX. En 1828, Johann Buchner aisló por primera vez el principio activo de la corteza de sauce, a la que denominó salicina, y varios científicos comenzaron entonces a trabajar sobre este material. En 1897, Felix Hoffmann consiguió sintetizar la salicina con un nivel de pureza que nunca antes se había logrado, creando así el ácido acetilsalicílico. Dos años más tarde, los laboratorios Bayer, para los que trabajaba Hoffmann, patentaron la nueva medicina con el nombre de ‘Aspirina’, y se empezó a comercializar.

Con la llegada del siglo XX, pasó de fabricarse en polvos a hacerlo en pastillas. Su producción aumentó a un ritmo espectacular, y en 1952 entró en el Libro Guiness de los Récords tras convertirse en el analgésico más consumido en todo el mundo, un honor que todavía hoy mantiene.

Su nombre en alemán es aspirin. La ‘a’ viene del proceso de acetilización, ‘spir’ deriva de la spirea, una familia de plantas, y la terminación en ‘in’ es la que adoptaron muchos medicamentos que aparecieron en la misma época que la aspirina, por lo que esta también lo añadió. Hoy en día, el 85% de ácido acetilsalicílico se produce en la planta que Bayer tiene en Langreo (Asturias) y el 15% restante se hace en Colombia. Una vez producido, este ácido se tabletea en las fábricas de Bayer antes de llegar a nuestro farmacia.

Foto: dirk@vorderstrasse.de

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