Cómo mantener la calma en una situación estresante

El estrés a causa de ansiedad o exceso de trabajo pero también fruto de preocupaciones diversas puede afectar seriamente tu salud.

Muy a menudo nos encontramos en situaciones de mucha presión, con el tiempo corriendo en nuestra contra y situaciones adversas que parecen impedir el alcanzar los objetivos; pero es en estas situaciones cotidianas en las que, mantener la calma puede hacer la diferencia.

Lidiar con la adversidad y los dilemas de la vida puede volverse cotidiano y es necesario estar preparado para enfrentar estos momentos sin perder el control: entrevistas de trabajo, hablar en público así como emergencias familiares, pueden ser muy estresantes si no estamos acostumbrados a tratar con ellos.

Aprender a mantener la calma en momentos de estrés no sólo hará que las cosas vayan más calmadas de inmediato, sino que también puede, con el tiempo, ayudarte a llevar una vida saludable y feliz.

  • Identificar el estrés

Lo primero que debes hacer es identificar la causa de tu estrés. Piensa por un momento y trata de averiguar lo que realmente te molesta.

  • Elige tu respuesta ante la situación de estrés

Incluso si eres incapaz de cambiar la fuente de tu estrés, tienes el poder de elegir cómo vas a responder a ella. La respuesta adecuada a la tensión debe depender de lo que la está causando: puedes quitarte de encima el estrés (ignorarlo y dejarlo ir de inmediato) o enfrentarte a él. Con el fin de elegir tu respuesta, hazte a ti mismo algunas preguntas.

¿Importa?, ¿Cuánto control tienes sobre la situación?, ¿La fuente de estrés proviene del pasado, presente o futuro?

Responde con claridad y honestidad a estas preguntas, céntrate y vuélvete consciente de las cosas que no puedes cambiar por más que te molesten y de cuán importante es que te enfoques en las cosas importantes de tu vida que no debes dejar de disfrutar a causa de nimiedades.

  • Tomar medidas

Enfrenta tu fuente de estrés cuando te sientas preparado. No antes pues puedes angustiarte, pero tampoco dejes pasar mucho tiempo sin resolver la situación pues posponerlo puede prolongar o intensificar el estrés.

Si está en tus manos resolver la situación que causa tu estrés, pon manos a la obra y el estrés desaparecerá tan pronto como resuelvas la situación de fondo.

Sin embargo, puede que todavía no veas claro cómo resolver la situación causante de tu estrés y, para ello, puedes emplear esta guía con la que podrás relajarte, tomar distancia y visualizar de forma clara lo que está sucediendo para que puedas escoger una forma de actuar.

  • Haz un Plan

A veces se puede resolver una situación de estrés de inmediato con una acción, pero a menudo se necesitará varios pasos, tal vez durante un largo período.

Escribir un plan con metas alcanzables y una línea de tiempo para alcanzar esas metas. Además, muchas situaciones estresantes son evitables. Si te preparas con anticipación para los eventos importantes y haces planes de contingencia, es probable que no tengas que lidiar con el estrés más tarde.

  • Da un paso a la vez.

Un problema complejo puede ser abrumador, incluso cuando tienes tu plan trazado, pero recuerda: un viaje largo siempre comienza con el primer paso. Sólo concéntrate en una meta pequeña a la vez, no intentes llevar control y medición sobre todas las metas de tu plan.

  • Sácatelo de la cabeza.

Si la situación está más allá de tu control, o si simplemente no es tan importante, deja de preocuparte. ¿Es más fácil decirlo que hacerlo? Sólo tienes que hacerlo, entonces.

Inhala profundamente por la nariz, cuenta hasta cinco segundos y luego exhale lentamente por la boca, por otros cinco segundos. Repita este patrón de respiración hasta que te sientas cómodo con él.

  • Piensa en otra cosa.

Consigue liberar tu mente de la tensión por pensar en algo que te hace feliz o al concentrarte en las cosas que has planeado disfrutar en el día.

Visualiza cosas relajantes, como una isla desierta o un camino rural. Cierra los ojos y trate de imaginar incluso pequeños detalles sobre el lugar imaginario.

  • Aléjate de la causa del estrés.

Si físicamente puedes escapar de la fuente de estrés, hazlo. Sal de ahí por un momento para poner las cosas en perspectiva.

  • Haz algo de ejercicio.

Si vas a correr, hacer gimnasia, yoga, o hacer pesas, 10-20 minutos de ejercicio físico todos los días puede relajarte.

  • Sé realista

Si continúas experimentando el estrés luego de practicar técnicas de relajación y de forma cíclica es que no te has puesto metas realistas.

Bajar tus exigencias y expectativas y dejar de intentar complacer siempre a los demás, puede ayudarte a ser más benévolo contigo mismo y permitirte no ser perfecto.

Es importante tener en cuenta que si el estrés que padeces es por causas presentes, generalmente la fuente del malestar es la impotencia, el estar abrumado. Cuando el estrés se siente sobre eventos futuros, generalmente el origen está relacionado con el mido y la ansiedad.

Ten en cuenta que el estrés puede ser muy dañino para la salud y que siempre es recomendable tratarlo a tiempo para evitar complicaciones que van desde la imposibilidad de conciliar el sueño hasta el riesgo de sufrir un ACV.

Conversa sobre tus problemas, busca ayuda para encontrar soluciones, delega tareas que te quitan tiempo para ocuparte de tu bienestar, medita y, por un tiempo, aléjate de las actividades que te crean más compromisos y preocupaciones.

Evita, además, las reacciones desmedidas a causa del estrés: ni una sobredosis de tranquilizantes, ni gritar o reaccionar violentamente con objetos te ayudará a aliviar tu malestar.

Siempre que te sientas molesto o perturbado, aléjate de la toma decisiones o de las personas a las que podrías maltratar en una reacción de ira.

El alcohol y las drogas pueden darte una sensación de escape temporal pero no hará desaparecer tus problemas ni te ayudarán a resolverlos. todo lo contrario, puedes ocasionar accidentes en un estado de ebriedad o bajo efectos de estupefacientes que, incluso, pueden causarte una adicción con la que tendrás que lidiar luego.

Si tus problemas de estrés persisten, consulta a un profesional de la salud. Especialmente si experimentas dolor en el pecho o mareos.

Concédete el fallar. En ocasiones hacemos nuestros los problemas de los demás y tan sólo por ser ajenos la solución escapa a nuestra manos, por mucho que nos empeñemos. Que te culpes a tí mismo de todo no arreglará las cosas y, en ocasiones, por mucho que te esfuerces un problema puede no estar al alcance de que lo resuelvas ahora o nunca. Es importante valorar los problemas que se te presentan, valorar el costo de resolverlos y, por supuesto, tener presente que el beneficio que te brinde conseguir un buen resultado sea mayor a las energías que te demandará alcanzar tal objetivo.

En estas oportunidades, renunciar a salvar una situación o persona o rendirse ante aquello que no puedes conseguir por más que lo has intentado, no es una cosa mala y siempre será mucho mejor que estropear tu salud por obstinarte con algo que, a menudo, olvidas por qué era tan importante y es que, simplemente, se vuelve una obsesión que te perturba en vez de tratarse de algo que redunde en beneficios para tí.

Fotografía: photoloni en Flickr

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