¿Cómo estimular la producción de leche materna antes del parto?

Os damos una serie de consejos que os ayudarán a preparar vuestro cuerpo para que podáis alimentar a vuestro bebé.

Las madres primerizas o las que ya tuvieron un hijo anteriormente al que no pudieron dar de mamar, se preguntan cómo podrían lograrlo sin complicaciones. El proceso de lactancia es natural y el cuerpo de la mujer está diseñado para ello, pero es cierto que nos podemos encontrar con problemas para llevarlo a cabo de una manera adecuada. La cuestión es, ¿Cómo lograr mejorar el proceso y conseguir alimentar a nuestro bebé de forma natural? ¿Cómo crear ese vínculo entre madre e hijo que siempre buscamos? Nosotros os vamos a dar algunos consejos que os ayudarán.

Recuerda que tú eres la madre

Este es el primer aspecto del que nunca nos tenemos que olvidar: somos la madre y eso implica que vamos a tener la última palabra en todo el proceso de lactancia. No tenemos que escuchar a quienes nos intentan limitar diciéndonos cosas como “no parece que salga leche”, “quizá no puedas amamantar al bebé” o “tu bebé no quiere comer” (y otras frases similares).

Por mucho que eso nos lo digan personas que sabemos que nos aprecian, como nuestra propia madre, una tía o una amiga, lo cierto es que no están ayudando nada de nada a que logremos nuestro objetivo. En realidad, nos estarán entorpeciendo en cuanto a lo que necesitamos lograr. Por ese motivo, tenemos que ser fuertes y, si escuchamos algo parecido, hacer oídos sordos. No hay que dejarse influir por estos comentarios, sino seguir con nuestro camino y continuar fluyendo, siendo optimistas y creyendo en nosotras mismas.

Optimismo, ante todo

Como decimos, es necesario que seamos optimistas, positivas, que siempre miremos hacia el futuro de una manera animada y llena de energía. Lo que sentimos en nuestra cabeza y en nuestro corazón se transmite a nuestras células y recorre todo nuestro cuerpo ayudándonos a conseguir lo que nos proponemos. Es algo que recomiendan todos los especialistas y que tiene más lógica de la que se podría creer, porque nuestro cuerpo reacciona ante nuestros deseos y metas.

No podemos dejar que el pesimismo, los pensamientos negativos o las ideas dramáticas se hagan con el control, porque lo que estaremos haciendo será impedir que nuestro cuerpo alcance sus objetivos. Pensemos en positivo, veámoslo como algo que saldrá bien y que nos llevará a vivir una experiencia emotiva con la cual estaremos más cerca de nuestro bebé y entablaremos una relación con él muy especial.

La técnica de la estimulación

En nuestro caso, la técnica que preferimos para prepararnos de cara al nacimiento del bebé es la estimulación natural, lo que evitará que tengamos que tomar medicinas o seguir procesos más complicados. Esto se recomienda hacer alrededor de dos meses antes del nacimiento del bebé y seguir una dinámica-rutina diaria que nos permita alcanzar nuestro objetivo.

Para ello, lo primero que deberemos hacer será la estimulación manual, tanto del pecho en general, como de la zona del pezón. Tendremos que hacer una estimulación cada cierto periodo de horas dependiendo de lo que nos permita nuestra propia agenda o situación. Lo mejor es que los periodos de estimulación sean breves y que no hagamos uno muy largo de forma única en todo el día. En una situación de necesidad sería mejor una vez al día que no hacer ninguna estimulación, por lo que es recomendable que lo tengáis en cuenta.

La estimulación tiene que ser a modo de masaje y, como complemento, con pequeñas tracciones que realizaremos directamente en el pezón. Hay que tomárselo con calma para que no lleguemos a sufrir daño o molestias, aunque en cierto nivel no sería extraño que ocurriera.

El periodo de estimulación tiene que ser de alrededor dos minutos en cada uno de los pechos. Lo haremos con calma y de una manera sensible pensando en que será un movimiento que antes o después nuestro bebé replicará a su manera. Si viéramos que después de unos días seguimos sin notar la leche, será recomendable que aumentemos el periodo de estimulación en más minutos, aunque siempre sin llegar a un nivel en el que resulte excesivo. Cuando veamos que ya comienza a salir leche tendremos que aumentar en paralelo el tiempo de estimulación y extracción, respondiendo a nuestro cuerpo en la medida en la que nos lo solicite.

La opción de la fitoterapia

Para nosotros la fitoterapia es una opción complementaria muy válida que podemos añadir a la estimulación manual de la que ya hemos hablado. Es una buena combinación para dar soporte a todas aquellas mujeres que no quieran recurrir al método farmacológico, porque se aumentan las posibilidades y eso, a fin de cuentas, es lo importante.

De lo que trata este proceso es de utilizar medios naturales, complementos, hierbas o sustancias que nos proporciona la madre tierra para poder potenciar el flujo de leche y las posibilidades de dar el pecho de una manera satisfactoria.

No obstante, hay que tener cuidado con las sustancias que vayamos a tomar y siempre solicitar el apoyo de un especialista que nos pueda guiar. Lo único que está relativamente comprobado que resulta beneficioso es la cerveza. Relativamente, porque se sabe que no tiene efectos negativos y todos los estudios que se han realizado confirman que sí tiene positivos, aunque no está declarado de una manera oficial por los comités de la salud pertinentes. En teoría, la cerveza ayuda a que la madre aumente el nivel de prolactina que tiene en su organismo, la cual es la encargada de que se llegue a generar más leche.

Pero, eso sí, tengamos en cuenta un factor determinante: la cerveza siempre debe ser sin alcohol. Y no nos sirve una cerveza light o una cerveza sin alcohol que, en realidad, no sea tan sin alcohol. Hay que asegurarse de que compramos cerveza que en su composición se nos indique que no tiene nada de alcohol, un 0% absoluto que nos permita sentirnos tranquilas bebiéndola.

El tratamiento farmacológico

Esta es la última de las opciones, la que menos nos gusta, porque preferimos mantener totalmente controlado el uso de medicinas. Pero si, por ejemplo, no es nuestro primer embarazo y tememos que no podamos llegar a dar el pecho al bebé, no sería una mala idea recurrir a esta técnica. Como de costumbre, tiene que ser vuestro médico el que supervise el tratamiento para aseguraros de que no habrá ningún problema. En algunos casos las medicinas pueden ser un poco agresivas, por lo que el propio doctor os confirmará si el tratamiento es algo que resulte recomendable para vosotras o no.

El problema de este método es que se debe iniciar meses antes del nacimiento del bebé, con alrededor de una antelación de seis meses. Pero si seguimos el tratamiento, lo más probable es que eliminemos cualquier tipo de obstáculo y que podamos amamantar al bebé sin dificultades. Este sistema también se utiliza con madres de adopción, por lo que se puede comprobar su gran margen de eficacia.

Respondiendo a estas técnicas es muy posible que nuestros pechos comiencen a generar leche. Si tenemos dudas sobre el volumen de leche que tendremos para alimentar a nuestro bebé, lo que podemos hacer es congelarla y almacenarla para luego utilizarla como soporte a la que el niño obtenga del medio natural cada vez que tenga hambre. La experiencia valdrá la pena.

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