¿Cómo detectar una deshidratación?

La deshidratación puede ser un problema grave en verano debido a las altas temperaturas, sobre todo si bebemos poca agua.

Detectar una deshidratación

Entre las cosas más frecuentes que nos pueden ocurrir en verano, debido a las altas temperaturas, no hay duda de que hay que hablar de la deshidratación. Es algo que debemos evitar por todos los medios posibles, por lo que resulta importante tener la oportunidad de detectarla antes de que se produzca. A continuación os daremos algunos consejos que os permitirán saber si estáis cerca de sufrir una deshidratación.

Siempre decimos que en verano tenemos que asegurarnos de poder beber agua en todo momento. Sabemos que el agua se calienta si llevamos una botella con nosotros, por lo que hay que buscar otros métodos o hacer de tripas corazón y beberla aunque no se encuentre muy fresca. En el pasado era muy frecuente que todas las ciudades contaran con una gran cantidad de fuentes públicas, pero esto ha sido algo que ha ido desapareciendo con el paso del tiempo. Las alternativas son comprar agua embotellada o recurrir a alguna instalación pública donde sí sea posible beber. En cualquier caso, sea como sea es importante que bebamos de manera habitual.

Si notamos una fatiga más intensa que la habitual también es posible que estemos acercándonos a sufrir deshidratación. Es un tipo de sensación que también se combina con confusión, ese tipo de momento en que quizá no somos tan conscientes de qué estamos haciendo o dónde estamos.

Todo ello es preocupante y debe ser tenido en cuenta para que bebamos agua lo antes posible y descansemos un poco hasta encontrarnos mejor. Mientras estamos acercándonos a sufrir una deshidratación o incluso si estamos empezando con ella, también notaremos una especial sensación de sequedad. No solo sed, sino que esto se expandirá a varias partes de nuestro cuerpo, como a la lengua. Lo mismo ocurre en el caso de que detectemos que nuestra orina es más espesa de lo habitual y menos clara. Todo nos vendrá a indicar que no estamos teniendo un nivel de hidratación adecuado y que deberíamos beber muchos más líquidos y en especial agua a lo largo del día.

Lo que parece algo sin demasiada importancia como sufrir deshidratación, se puede convertir en un grave problema de salud que afecte a otras partes de nuestro cuerpo de manera irremediable. El verano es problemático en este sentido, pero siempre tenemos que intentar estar seguros de que tenemos la hidratación adecuada, por mucho que nos olvidemos de beber agua de forma habitual.

Foto: jundpicture

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