¿Cómo cuidar nuestra piel?

Si quieres tener una piel con una mejor salud y que notes menos el paso del tiempo deberías tener en cuenta unos consejos fundamentales.

Cuidados faciales

Cuando somos jóvenes no nos preocupamos demasiado por el estado de nuestra piel. Sabemos que está reluciente, que goza de una gran salud y que las arrugas son cosa del futuro. Pero a medida que va pasando el tiempo nos interesa, cada vez más, estar muy al tanto de cómo podemos mejorar el estado de nuestra piel. Y cuando nos damos cuenta ya estamos buscando artículos sobre cómo cuidar nuestra piel en Internet. Hay algunos factores que resultan universales para todo tipo de personas y que nunca se deben dejar de lado más allá de que utilicemos un producto de mayor o menor calidad como refuerzo.

Es de ello de lo que vamos a hablar, para que nunca olvidemos lo fundamental. El día tiene que comenzar con un buen lavado de cara. Se nos ha enseñado a hacerlo como forma de ponernos a tono para tener las fuerzas necesarias a la hora de afrontar las próximas horas, pero lo tenemos que hacer como método de tener una buena salud en la piel. El lavado de cara no es simplemente echarnos un poco de agua encima. En realidad es bueno seguir un proceso tal y como lo recomiendan los especialistas, primero mojándonos con agua templada y después usando un jabón que sea bueno para nuestra piel. Con una toallita de apoyo podemos darnos en círculos por la cara para una mayor limpieza. Y al final usamos agua fresca para quitarnos el jabón.

Por mucho que nos lavemos la cara, la piel muerta es algo que no vamos a retirar con un poco de agua. Esto necesita que nos exfoliemos para que las pieles muertas y la suciedad incrustada de forma más profunda se eliminen. Hazlo con cuidado y usando buenos productos.

Prueba varios productos hasta que encuentres los que más encajan con la salud de tu piel. Hay algunos que te van a dejar la cara con mejor estado y otros que quizá te irritan un poco. La prueba de varias opciones hasta encontrar la que mejor resultado nos proporcione está muy recomendado. Y cuando hayas acabado de todos los procesos, tanto del lavado de cara como de las limpiezas más profundas, recuerda que no deberías utilizar una toalla de manos para secarte. La opción ideal en este caso son toallitas de mano de usar y tirar, dado que son las más higiénicas y las más beneficiosas para tu cara.

Es importante que todos estos pasos los combines teniendo en cuenta que hay algo imprescindible para que el proceso funcione y tu piel se encuentre en mejor estado: constancia. Si te lavas un día y pasa una semana hasta que lo vuelves a hacer, o solo te arreglas de vez en cuando, la cara no se verá beneficiada del esfuerzo.

Foto: PublicDomainPictures

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