¿Cómo bajar la presión alta?

Si tienes la presión alta, hay distintas opciones por las que puedes optar para conseguir que tu condición mejore.

La presión alta puede ser un gran problema, ya que es posible que derive en una enfermedad cardíaca que pase factura a tu día a día. Por ello, es conveniente que le pongas remedio lo antes posible, ya sea de una manera natural o mediante un tratamiento con medicamentos. De esto último se ocupará tu médico, por lo que nosotros vamos a hacer es darte algunos consejos con los que podrás reducir la presión arterial alta para que así disfrutes de una vida más saludable.

Pierde peso

Esto seguramente es algo que te dice tu médico y que te habrás cansado de escuchar. Acaba resultando bastante pesado y molesto. No obstante, se trata de una realidad obvia y de algo que no puedes dejar de lado. Fíjate en cuál debe ser tu peso ideal e intenta ceñirte a él. También es importante que intentes mantener unas dimensiones correctas en la cintura. Hay unas medidas a las que tienes que ajustarte con la intención de tener un estado del cuerpo saludable. Esto es algo en lo que no solemos fijarnos tanto y en lo cual los médicos no se suelen concentrar, pero que resulta muy relevante.

Come de forma saludable

Seguro que no hace falta que te recordemos cuáles son los alimentos que no deberías ingerir y cuáles los que sí te benefician. Es posible que ya hayas pasado por la consulta del dietista y que te haya dado algunas indicaciones sobre cómo alimentarte. Lo más habitual es que los menús y las guías que dan estos profesionales sean demasiado radicales. Solo se suelen ver los extremos: comer totalmente saludable y, si no lo haces, estás comiendo mal. Eso deriva en que pocas personas coman de una forma realmente conveniente. Por ello, te recomendamos que busques una manera de comer de manera saludable sin que acabes abandonando la dieta a las primeras de cambio.

Haz ejercicio

Es poco probable que vayas a jugar un partido de fútbol de buenas a primeras, o que te bajes a la cancha de baloncesto del barrio a hacer unos tiros. Por ello, piensa en que la capacidad para hacer ejercicio es algo tan natural que incluso la podemos cubrir paseando o caminando un poco más rápido de lo habitual. Pongamos que estás acostumbrado a ir al centro de tu ciudad de vez en cuando y que lo haces en coche, en autobús o metro. La distancia no es tan radical como para no poder cubrirla caminando, así que te recomendamos que, al menos una de las dos veces que la recorras, lo hagas a pie. Por ejemplo, puedes ir caminando porque estarás fresco y después volver en transporte público.

Deja el alcohol

Sabemos que es complicado, pero resulta muy recomendable que abandones su consumo o que lo limites al mínimo, como, por ejemplo, los sábados. En el día a día el alcohol debería estar fuera de lugar, así que intenta cambiar su consumo por otro tipo de bebidas que te satisfagan de la misma manera sin tener que recurrir al alcohol. El té es cada vez una bebida más instaurada y, por su variedad, tanto frío como caliente, se puede transformar en tu forma perfecta de tener un poco de sabor en los labios en momentos del día en los que necesites una inyección de chispa.

Consume menos cafeína

En algunas personas, la cafeína tiene un efecto negativo en la presión arterial. Pero, lo curioso, es que no ocurre en todos los casos. Si bien todavía hay estudios pendientes que descubran todo lo referente a esta información, sí se sabe que es posible que una elevada exposición previa a la cafeína provoque que, una vez alcanzada cierta edad, los efectos de la misma no sean trascendentes para la presión arterial. En cualquier caso, es conveniente que le consultes a tu médico acerca de ello.

Deja de fumar

Al igual que el alcohol, es un hábito que deberías abandonar lo antes posible. No solo afectan a tu presión arterial, sino también a muchos otros aspectos de tu salud. Te expondrás a menos problemas del corazón si dejas el tabaco y, al mismo tiempo, estarás mejorando tu calidad de vida y tu esperanza de vivir más años.

Limita el nivel de estrés

Cuando te estresas, tu presión arterial aumenta. El estrés es uno de los principales enemigos de las personas que tienen problemas de presión, por lo que es imprescindible que intentes regularlo por todos los medios posibles. Si ya sabes qué es aquello que te estresa, trata de ponerle freno. Si no sabes todavía qué es aquello que te estresa, deberías intentar analizar tu día a día y tu entorno. Cuando reduzcas tu estrés, notarás que tu estado de salud mejora y que te encuentras con un mejor equilibrio que evitará que sufras problemas y que te alteres de una manera tan frecuente.

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