¿Cómo abrir el tercer ojo?

Si abrimos el tercer ojo tendremos la posibilidad de disfrutar de la vida con más claridad y distintos enfoques.

Hablamos del proceso de abrir el tercer ojo cuando alcanzamos un estado de claridad especial en el que somos más conscientes de nosotros mismos. Es una expresión metafórica. No hablamos de que tengamos poderes especiales ni nada parecido, sino de beneficiar nuestra vida por medio de la adopción de un nivel de percepción del mundo que nos rodea más adecuado.

Paso 1. Mentalizarse

La meditación es lo que nos llevará hacia la apertura del tercer ojo en su máximo esplendor. Tenemos que aprender a meditar para alcanzar el estado en el cual lograremos nuestro objetivo. Es importante conectar con los chacras de nuestro cuerpo y unir todas las partes del mismo, tanto físicas como mentales, para poder llegar a este estado de concentración. Para ello tenemos que seguir unos pasos importantes que resultan imprescindibles a la hora de lograr ese nivel de meditación que estamos deseando.

Paso 2. Preparar el lugar

No podemos meditar en cualquier parte, ni hacerlo con personas a nuestro alrededor que nos incomoden. Es importante que cuidemos hasta el último detalle de la meditación, que seleccionemos un lugar agradable y que nos proporcione las buenas vibraciones que necesitamos. Cada persona puede definir su mejor lugar para meditar, eso siempre hay que recordarlo. En algunos casos quizá os venga bien crear un ambiente propio de la naturaleza aunque estéis en el medio de vuestra habitación. Tampoco olvidemos hacer uso de las herramientas habituales para meditar, que nunca pueden faltar en el proceso. Una buena esterilla o un cojín, ropa adecuada y estaremos listos para comenzar el proceso.

Paso 3. Comienza adoptando una buena postura

Sentarse de una forma cómoda, en la cual podamos permanecer durante un buen rato sin preocuparnos del tiempo, es fundamental. Podéis adoptar distintas posturas, aunque una de las más frecuentes es sentarse con las piernas cruzadas. Si no os encontráis cómodos u os duele alguna zona del cuerpo (como el trasero), lo mejor es reforzar la comodidad con un cojín más holgado. Si por el contrario habéis olvidado las formas de sentarse en el suelo, porque es algo que a partir de cierta edad empezamos a dejar, os recomendamos mucha paciencia y hacerlo paso a paso hasta que os encontréis tranquilos. Es algo muy básico pero que conviene cuidar para hacerlo siempre a la perfección.

Paso 4. Visualiza una imagen que te relaje

Para comenzar a meditar hay que concentrarse en una imagen que nos traslade a otro lugar más apacible, uno en el cual podamos desconectar totalmente. Nosotros os recomendaríamos una imagen del mar. Una de esas en las que sentimos el olor del agua, el sonido de las olas, las gaviotas y otros efectos que normalmente relacionamos con un momento de relajación máxima. Hay personas que meditan mejor teniendo una vela cerca y mirando la forma en la que la llama se mueve, o sintiendo el calor de la misma cuando tienen los ojos cerrados. Es bueno que hagamos pruebas si nunca hemos meditado y que busquemos lo que mejor se ajuste a nuestras características.

Al mismo tiempo que visualizamos la imagen tenemos que dejar que nuestra mente fluya a través de un camino en la que se concentre no solo sobre este elemento visual, sino también en una palabra que sirva como guía de la relajación que estamos realizando. Esto se encuentra abierto a la interpretación de cada persona, puesto que hay quienes prefieren tener un mantra muy claro que represente un sentimiento o un objetivo y que se repita en voz alta. No hay limitaciones ni exigencias, para que podamos establecer nuestra forma de meditar con exactitud sabiendo qué es lo que puede ser más correcto en nuestro caso.

Paso 5. Abrir el tercer ojo

Una vez hecho todo lo demás lo que debemos hacer es meditar y concentrarnos en la posición en la que se encuentra el chacra del tercer ojo. Si nos concentramos en este chacra, que está entre los dos ojos en nuestra cabeza, será cuando comenzaremos a vislumbrar el mundo a través del tercer ojo para beneficiarnos de sus muchas ventajas. Para lograrlo es importante que desconectemos, que liberemos y vacíemos nuestra mente y que seamos consecuentes con lo que hemos hecho. De hacerlo, de abrir el tercer ojo al mundo, notaremos cómo a partir de ese momento somos más capaces de tomar decisiones, de ver las cosas desde distintos puntos de vista y de salir del paso en momentos en los que en otros casos nos habríamos bloqueado.

Pero abrir este ojo implica también una constancia y un esfuerzo. No podemos meditar una vez en la vida, sino que tiene que ser una práctica que se expanda a lo largo del tiempo y que nos acompañe para que siempre mantengamos el buen ritmo y el equilibrio en nuestra vida. Una vez meditéis y abráis el tercer ojo lo cierto es que todo lo demás acabará llegando de forma rodada.

Vía: Wikihow

Foto: Nina

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