Cómo mejorar nuestra fuerza de voluntad

Todos los días tenemos que hacer cosas que nos cuestan trabajo. Y qué decir de tomar decisiones como dejar de fumar o hacer dieta. Para todo ello, necesitamos fuerza de voluntad. Sin embargo, ésta no es una cualidad innata sino que puede entrenarse. Aquí explicamos las claves para hacerlo.

A lo largo de un simple día normal, todos nos encontramos con situaciones que nos cuesta trabajo afrontar. El simple hecho de madrugar o de ir al trabajo si éste no nos agrada exigen por nuestra parte un esfuerzo, es decir requieren que usemos nuestra fuerza de voluntad.

Y qué decir de otras decisiones más complejas como ponernos a dieta o dejar de fumar. Para algunas personas son actos imposibles y entonces acostumbramos a decir que carecen de fuerza de voluntad.

Foto de una báscula

La dieta es una de las actividades que más fuerza de voluntad requieren de nosotros

Sin embargo, ésta no es una cualidad innata e inmutable. Muy al contrario, como tantas otras cualidades del ser humano, puede desarrollarse y robustecerse con un adecuado entrenamiento y, sobre todo, con la actitud correcta.

En primer lugar, no debemos confundir fuerza de voluntad con sacrificio. Tenemos que adoptar una actitud positiva y pensar que nuestro esfuerzo se encamina a obtener beneficios. Pero éste no tiene por qué ser rígido, no pasa nada por saltarse un día la dieta siempre que el resto del tiempo la sigamos.

Además, en los momentos en que nuestra fuerza de voluntad flaquea, podemos hacer un ejercicio mental: imaginarnos a nosotros mismos disfrutando de lo conseguido (por ejemplo, si se trata de un régimen, vernos esbeltos). Ello estimulará nuestra capacidad de esfuerzo.

Otra clave para fortalecer la fuerza de voluntad es ser decididos, es decir, adoptar decisiones. Si estamos pensando en dejar de fumar, no lo pospongamos, hagámoslo ya.

Para conseguirlo, también existen algunos trucos. Así, fijarnos una fecha límite para comenzar o planear objetivos específicos y no muy ambiciosos. Por ejemplo, en cuanto a la dieta, marcarse como meta adelgazar cuatro kilos. De este modo, nos será más fácil comenzar y, cuando logremos este objetivo, eso sí, debemos renovarlo.

Igualmente, es imprescindible tener fe en uno mismo. Debemos creer que somos capaces de hacerlo y reafirmar esta creencia frecuentemente. Pensamientos del tipo «si otros lo consiguieron, por qué yo no voy a ser capaz» son muy útiles para ello.

También es muy importante a la hora de mostrar fuerza de voluntad prever las dificultades que vamos a encontrarnos. Si voy a dejar de fumar, debo tener presente que, en muchos momentos, tendré una necesidad casi física de hacerlo. De este modo, estaré mejor preparado para cuando esta sensación se produzca.

Así mismo, tenemos que ser pacientes y estar preparados para el fracaso. Hasta la voluntad más fuerte flaquea a veces pero sabe levantarse y volver a intentarlo.

Como decíamos, la fuerza de voluntad se entrena. En nuestra mano está hacerlo.

Fuente: Revista Selecciones.

Foto: Báscula: Jashir en Flickr.

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