Pautas para enseñar a comer sano a nuestros hijos

Es un hecho psicologicamente comprobado que las costumbres alimenticias adquiridas en la infancia se extienden a la edad adulta. por ello es muy importante enseñar a nuestros hijos a comer sano. Pautas como regularidad en los horarios de comidas, abarcar todo tipo de alimentos o evitar el exceso de grasas y el picar entre horas, por ejemplo, son muy importantes no solamente para hoy, sino para el futuro.

Es un hecho psicológicamente comprobado que los hábitos alimenticios que un niño adquiere en sus primeros años suelen acompañarle en la edad adulta. Por ello, es muy importante educar a nuestros hijos para que aprendan a comer sano.

Y, al mencionar la palabra sano, no solamente nos referimos a llevar una dieta equilibrada, en la que se incluyan todos los nutrientes en sus cantidades adecuadas, sino también a adquirir unas costumbres a la hora de sentarse a la mesa que faciliten una buena digestión y aprovechamiento de la comida.

Un buen desayuno es esencial

Un buen desayuno es esencial

Es evidente que tanto niños como adultos debemos ingerir diariamente alimentos de todos los grupos en que se divide la pirámide nutricional –cereales, hidratos de carbono, lácteos, etc- en las cantidades adecuadas. Por ello, los menús deben ser variados cada día.

Por otra parte, el desayuno es fundamental para todos, pero especialmente para los niños, que se encuentran en fase de crecimiento. Además, debe contener, al menos, lácteos, cereales y alguna fruta o zumo natural (nunca embotellado). Es recomendable suprimir los alimentos excesivamente grasos  -bollería industrial, en el caso de los desayunos- en las comidas. Ello no quiere decir que no pueda dárseles una hamburguesa o una pizza de vez en cuando, pero estos productos no deben constituir su dieta habitual.


Así mismo, las comidas deben hacerse en horarios regulares, de forma pausada y sin interrupciones y se han de distribuir en cuatro o cinco tomas. Hay que evitar que piquen entre horas, sobre todo alimentos ricos en grasas o dulces. En este sentido, no deben abusar de las golosinas. Si en algún momento del día tienen hambre, pueden comer una pieza de fruta.

Igualmente, se debe habituar al niño a comer con agua, leche o zumos naturales, nunca con bebidas refrescantes azucaradas o batidos que, además de no ser sanos, disminuyen el apetito.

El consumo de refrescos azucarados debe ser moderado

El consumo de refrescos azucarados debe ser moderado

Para terminar, tenemos que indicar que la comida nunca debe utilizarse como castigo o premio por su conducta y tampoco podemos permitir que coman solamente lo que les guste.

Evidentemente, todas estas normas no deben ser una disciplina militar. No hay nada de malo en que el niño tome un refresco o chucherías de vez en cuando. El problema surge cuando se convierten en su dieta habitual. Y, como decíamos, es necesario educar a nuestro hijo en hábitos saludables, pues muchos de los que adquiera en la infancia constituirán sus costumbres en la edad adulta.

fotos: Desayuno: Jorgebarrios en Wikimedia | Refrescos: Mo 707 en Wikipedia

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