Hallado el Genoma del Cólera en especímenes de museo

Usando muestras del Museo Mutter de Philadelphia, investigadores de la Universidad McMaster y la Universidad de Sydney han mapeado el genoma de la bacteria del cólera del siglo XIX que mató a millones de personas durante las primeras décadas de 1800. Hay dos biotipos genéticamente distintos de la cepa del cólera principal, Vibrio cholerae.

intestinos colera

Uno de ellos, el clásico, era dominante en el siglo XIX y sólo fue superado por el otro, el Tor, en el siglo XX. Dado que el cólera causa daños al colonizar los intestinos en lugar de la sangre, no deja rastros de su ADN en los dientes o los huesos. Por ello sólo se puede encontrar la bacteria del cólera en los tejidos blandos intestinales, y obviamente desaparecen muy rápido, por lo que aunque se conocen muchos lugares de enterramiento de cólera, no sirve de nada tratar de extraer el ADN de cólera a partir de restos históricos.

Ahí es donde la notable colección del Museo Mütter entra en juego. Fundada en 1858 por el Colegio de Médicos de Philadelphia, contiene un número de especímenes conservados con intestinos de las víctimas del cólera. Concretamente, el espécimen 3090.13, tiene un trozo de intestino de un hombre que murió en la epidemia de cólera que azotó a Philadelphia en mayo del 1849, matando a 340.045 personas en la ciudad (La epidemia de 1849 mató a un total de 1.772.193 en todo el país).

El espécimen fue recogido por el Dr. John Neill para un estudio sobre los efectos del cólera en el revestimiento del intestino. Se presentó un informe sobre sus conclusiones al Colegio de Médicos de Philadelphia y los especímenes representados pasaron a formar parte de la colección del Museo Mutter una década después.

Los investigadores, ahora, han tomado una pequeña muestra del intestino y han sido capaces de extraer suficientes rastros de ADN para mapear el genoma de la bacteria. Esto ha podido confirmar que era el biotipo clásico que se extendió en la epidemia de 1849, y que de hecho fue responsable de cinco de los siete grandes brotes de cólera desde 1817.

Usando una sofisticada técnica para extraer, purificar y enriquecer fragmentos de ADN del patógeno, el equipo ha recolectado datos genómicos precisos, que responden a muchas preguntas sin resolver.

Los investigadores identificaron las «nuevas» islas genómicas, o regiones del genoma que no se producen en las cepas actuales. Además, se ha descubierto que una región genética bien conocida y que implicaba la toxicidad del agente patógeno (una secuencia llamada «CTX») se producía más veces en la antigua cepa que en sus descendientes modernos.

Esto puede significar que esta cepa fue más virulenta, según los investigadores, pero se necesitarán más pruebas.

En cuanto a los orígenes, los cálculos del equipo muestran que la cepa clásica y El Tor coexistieron en los seres humanos durante muchos siglos, posiblemente miles de años antes de las pandemias del siglo XIX, y que surgió como una infección en toda regla en los seres humanos a principios del de 1800.

Este descubrimiento pone de relieve la importancia de lo que pueden parecer polvorientos y viejos pedazos de cadáveres flotando en frascos que aún permanecen en museos, universidades y hospitales de todo el mundo. Ellos pueden ser la clave para la historia de las epidemias del pasado y ofrecer una información inestimable sobre las enfermedades que aun afectan a millones de personas.

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