Vivaldi: biografía y características de la obra de un genio

Si a cualquier profano en música clásica le preguntasen por grandes compositores, con toda seguridad mencionaría al italiano Antonio Vivaldi. Fue un extraordinario virtuoso del violín, cuya técnica revolucionó, y también un excepcional creador que modernizó la estructura del concierto. Aquí repasamos su vida y su obra.

Si a cualquier profano se le preguntase por los grandes maestros de la música clásica, seguramente mencionaría a unos pocos pero no olvidaría a Johann Sebastian Bach, Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven, Giuseppe Verdi o Richard Wagner. Y, junto a ellos, a un compositor veneciano que nos ha legado una de las obras más famosas del todos los tiempos.

Se trata de Antonio Lucio Vivaldi (Venecia, 1678-1741), su composición lleva por título ‘Las cuatro estaciones’ y representa en Italia la transición de la música barroca a la neoclasicista. Pero su obra abarca mucho más que la mencionada creación: compuso más de setecientas setenta composiciones, entre las que se cuentan más de cuatrocientos conciertos y cuarenta y seis óperas.

Vivaldi fue un extraordinario virtuoso del violín

Vivaldi fue un extraordinario virtuoso del violín.

Hijo de un violinista profesional y extraordinario virtuoso y revolucionario de este instrumento él mismo (desarrolló una nueva técnica para el manejo del arco), fue ordenado sacerdote en 1703 pero ello no le impidió dedicarse a la música y recorrer toda Europa interpretando sus propias obras. De hecho, hacia 1740, entró al servicio del Emperador Carlos VI en Viena. Sin embargo, murió pobre al año siguiente. Se le apodaba «el Cura rojo» a causa del color de su cabello, intensamente pelirrojo y sus conciertos se convirtieron en un modelo a seguir por todos los compositores del continente. No en balde, se ha dicho que Vivaldi es a Italia lo que Bach a la Europa central: el más grande creador de la música barroca.

Además de revolucionar la técnica de tocar el violín, el italiano fue el primer compositor en utilizar el llamado ritornello. Consiste en que el tema inicial de la obra reaparece en diferentes tonalidades a lo largo de ella y ejecutado siempre por toda la orquesta, haciéndolo, además, alternar con episodios a cargo de un solista virtuoso. Presenta una forma de tres movimientos (rápido-lento-rápido) que, con el tiempo, llegaría a convertirse en la forma estándar del concierto.

De hecho, como decíamos, los creados por Vivaldi se convirtieron en modelo para todos sus contemporáneos, incluso los que contaban con más edad y experiencia que él. Esta característica, junto a los ritmos vigorosos y los fuertes contrastes, constituyen los rasgos más importantes de la obra de uno de los más geniales compositores de todos los tiempos. El propio Johann Sebastian Bach, que pertenece a su misma época aunque era algo más joven, fue un profundo estudioso de la obra de Vivaldi.

Fuente: Hágase la Música.

Foto: Midiman.

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