La musicoterapia, una propuesta más que interesante

La musicoterapia se viene empleando desde hace mucho tiempo, ya los griegos y otras civilizaciones antiguas apreciaban los poderes terapéuticos de la música. Revisemos esta interesante técnica.

Varios de nosotros hemos oído alguna vez hablar de la musicoterapia y los que no han escuchado el término, pueden adivinar fácilmente que se trata de curar con música. Pero ciertamente es mucho más que eso porque esta poderosa herramienta puede prevenir muchos males como la ansiedad y la angustia antes de que alcancen sus fases crónicas o sean declaradas como síntomas de una enfermedad más grave. Por si esto fuera poco, la musicoterpaia, además de estar siendo reconocida cada vez más como una disciplina individual y siendo objeto de estudio en una carrera individual dentro de algunas universidades alrededor del mundo, presenta la gran ventaja de poderse incorporar e interactuar con casi cualquier otra rama del conocimiento tradicional como la psicología. La medicina misma, la literatura y la filosofía entre otras. Bien cierta es la frase, “esa música me inspira” y puede estar relacionada con los estados de ánimo que a veces nos resultan tan difícil de cambiar por nuestros propios medios. Es entonces cuando la música puede venir en nuestro auxilio y dibujar puertas a nuestro alrededor, umbrales que nos pueden conducir a una evocación grata y por tanto a un mejoramiento en el estado de ánimo y hasta en la autoestima en general. El objetivo básico de la musicoterapia es curar la salud de las personas o bien mantenerla y potenciarla, para lo cual se basa de distintos procedimientos y técnicas. Casi todos pensamos que todo se reduce a escuchar la música correcta de acuerdo a la terapia que vamos a seguir o al mal que queremos tratar. Esto es cierto, pero hay algo más. También podemos hacer música nosotros mismos como parte de una terapia determinada y lo mejor del caso es que no necesariamente debemos tener conocimientos previos en el campo musical, sólo buena voluntad. En efecto, nuestro trabajo frente a los instrumentos no será juzgado en términos de mayor o menor calidad respecto a otras composiciones sino que se valorará el esfuerzo y el progreso que se vaya obteniendo mientras se avanza en la terapia.

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Imagen tomada de Flickr por canevapaolo

Existe clara evidencia de que los distintos componentes musicales como las escalas, los tonos, las melodías, los ritmos, los compases, entre otros, influencian directamente la actividad cerebral del oyente. El cerebro parece armonizarse con la música y el entorno y se logran procesos cognitivos de mayor calidad en paralelo con una ostensible mejora del sistema neuro vegetativo, que se puede traducir en paz interior, para utilizar un término más común. No es casualidad que las personas tengan determinados gustos musicales la mayor parte del tiempo sin que esto suponga desechar otros estilos musicales que quizá no escuchen con tanta frecuencia. Es claro que cuando uno se siente melancólico o deprimido se refugie en las baladas o en la música trova. Del mismo modo, cuando se encuentra eufórico o alegre, busca en la radio canciones más viscerales y potentes o simplemente una pieza que les permita ponerse a bailar. Otro uso bastante efectivo de la musicoterapia tiene que ver con el aprendizaje, sobre todo el psicomotriz, induciendo a la obtención del ritmo de la música y sincronizando los movimientos del cuerpo con el compás de la pieza musical. Un claro ejemplo de esto podemos encontrarlo en las disciplinas del nado sincronizado en los juegos olímpicos. ¿Han notado que los errores son imperceptibles en esta disciplina? La musicoterapia también es muy beneficiosa en el campo de la meditación y nos permite conectarnos con nuestro interior y enfocar claramente el problema o bloqueo que queremos resolver. Pero sin duda, el campo más fascinante que nos muestra la musicoterapia es el de la utilización de determinadas armonías para la movilización de las energías. Aún no está claro cómo funciona esto pero cuando sea perfectamente comprobable, es más que seguro que el hombre asista al descubrimiento de una nueva forma de energía dentro del universo.


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Imagen tomada de Flickr por blogurbania

La musicoterapia se viene desarrollando poco a poco y está ampliando su espectro de influencia. Por ejemplo, ya se está utilizando en algunos hospitales, creando espacios ambientales agradables en lugares donde realmente más se necesitan estas buenas vibraciones. Pero los usos terapéuticos de la música no son de ahora ni de hace poco y son tan antiguos como la civilización, al principio utilizados casi instintivamente con instrumentos de percusión con los que las tribus más antiguas de la prehistoria se comunicaban para reunirse o para exacerbar los ánimos antes de un conflicto. Era el uso irracional de una fuerza muy poderosa, pero luego llegaron los tiempos en que la música era utilizada para fines benéficos sobre la salud. Los griegos fueron una de las civilizaciones más antiguas en apreciar el valor de la música y el propio Pitágoras se encargó de recomendar la práctica musical de algún instrumento con lo cual –anunciaba- se conseguía eliminar del organismo el miedo y la ira. Pitágoras también proponía el canto como una manera de alcanzar un estado armónico del cuerpo que permitía alejar la mente de las preocupaciones. En paralelo, en los otros continentes, otras culturas también hacían uso de la música. Es conocida la tradición china a este respecto y esos sonidos milenarios que parecen esparcir la paz por el aire. Del mismo modo, en América los curanderos se amparaban en rituales de percusión para espantar a los malos espíritus.

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Imagen tomada de Flickr por canevapaolo

Así ha ido avanzando la musicoterapia hasta nuestros días y logra el reconocimiento como profesión en los Estados Unidos a partir de la década del 50. Desde entonces se viene conociendo más en occidente, como una disciplina capaz de conjugarse con otras fuentes de conocimiento en la cura de los males. Lo cierto es que la música nos ha acompañado siempre y es tan antigua como el hombre mismo. Sin embargo, encontramos una gran ventaja en la actualidad ya que disponemos de un gran acervo musical perfectamente documentado y archivado y por si fuera poco, la disciplina de la musicoterapia está encontrando poco a poco las rutas que nos llevarán hasta la armonía que tanto buscamos.

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