Aprende a tocar la armónica

La música es una de las habilidades humanas más extraordinarias. Y siempre estamos a tiempo de aprender a tocar un instrumento. Por ejemplo, la armónica es relativamente sencilla. Debemos controlar la respiración, dominar el ritmo e ir paso a paso con paciencia y constancia.

Indudablemente, la capacidad para interpretar música es una de las habilidades más extraordinarias del ser humano. Es un placer escucharla pero, sobre todo, maravilla el hecho de que una persona, ayudada por un solo instrumento, pueda producir bellas melodías.

Además, para el profano, nunca es tarde para aprender. Probablemente nunca seamos grandes intérpretes pero podremos disfrutar interpretando canciones. En este sentido, uno de los instrumentos más sencillos es la armónica, tan utilizada para estilos como el blues o el jazz y que produce ese sonido melancólico.

Foto de una persona tocando la armónica

Un músico tocando la armónica

Para aprender a tocarla, lo primero que debemos saber manejar es la respiración. Ésta tiene que realizarse con el diafragma. Es la llamada respiración abdominal y consiste –para lo que aquí nos interesa- en intentar aspirar y expirar con la boca, procurando no perder aire fuera de la armónica.

Para ello, debemos juntar bien la boca y el instrumento. Esto es lo que se denomina ‘embocadura’ y para realizarla correctamente es necesario introducir bien la armónica en la boca –pero sin hacer fuerza- y tratar de ‘sellarla’ con los labios. De este modo, manteniéndonos relajados, conseguiremos que las notas resuenen lo más posible. Igualmente, para lograr un fácil deslizamiento del aparato por los labios, éstos deben estar siempre humedecidos.

Una vez hemos aprendido a situar correctamente la armónica en la boca y a respirar, es el momento de producir nuestras primeras notas. En este sentido, es importante que, antes de hacerlo, tratemos de dominar el ritmo. Para habituarnos, sirve cualquier sonido –por ejemplo, el de una alarma- y consiste en seguirlo con los pies o las manos. Cuando lo tengamos controlado, las notas saldrán más fácilmente.

A continuación, debemos comenzar a practicar con notas simples. Cada canal o celda de la armónica es una nota y, cuando empezamos, lo normal es que nos salga más de una a la vez. Eso no es un problema. Con el tiempo y la práctica, aprenderemos a embocar y sellar bien cada celda para tocar una sola nota.

Asímismo, al empezar a tocar la armónica, tendremos la sensación de que no sabemos en que celda o nota estamos. También podemos tener problemas con el sonido de la celda número dos, que al principio puede parecernos extraño, y con la saliva, que chorrea al instrumento. Todo ello es normal y se corrige con la práctica.

Una vez dominemos las notas simples, ya podemos pasar a interpretar sencillas melodías. Pero no debemos olvidar que la armónica es un instrumento musical y, por tanto, su técnica no puede aprenderse en poco tiempo. Requiere mucho trabajo y esfuerzo llegar a conseguirlo. Es imprescindible tener paciencia y constancia.

Fuente: Ehow.

Foto: Músico tocando la armónica: MrClementi en Flickr.

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