Teorías sobre el Viaje en el Tiempo: viajar al futuro

En ésta vida de estrés y continuas idas y venidas, plazos de entrega y carreras frenéticas siempre pendientes del reloj, en la que muchos nos vemos inmersos, cuántas veces habremos deseado poder apretar un simple botón y parar el tiempo.

En ésta vida de estrés y continuas idas y venidas, plazos de entrega y carreras frenéticas siempre pendientes del reloj, en la que muchos nos vemos inmersos, cuántas veces habremos deseado poder apretar un simple botón y parar el tiempo.

Viajar en el tiempo, un sueño de la ciencia...y de todos

Incluso habremos fantaseado con la posibilidad de acelerarlo, cuando nos hemos visto inmersos en un duro tránsito del que queremos escapar cuanto antes.

En otras ocasiones, sin embargo, movidos por la nostalgia, hubiésemos deseado poder hacer retroceder las manecillas del reloj para volver a aquellos momentos ya perdidos y volver a rememorarlos de nuevo.

Nos gustaría poder ofreceros los planos de alguna “máquina del tiempo” con la que poder cumplir vuestros sueños, pero por el momento va a ser imposible. Sin embargo, os traemos las últimas teorías científicas referentes al viaje temporal que han debatido hasta la saciedad los principales teórico-físicos de la última década.

Baste decir que tales teorías no dejan de ser especulaciones del mundo de las ideas pues fuera de un marco meramente teórico son indemostrables en la práctica, por lo que tales reuniones y debates deben ser cuanto menos, curiosas.

Viaje en el tiempo sí, pero sólo hacia el futuro.
Las teorías especial y general de la Relatividad de Einstein, escritas en 1905 y 1916 respectivamente, mostraron que muy altas velocidades o una intensificación de la gravedad, pueden curvar el tiempo de la misma forma que lo haría una pelota sobre una lámina de goma. Cuanta más elevada es la velocidad o más intensa la gravedad, mayor es la curvatura del tiempo, más conocida como dilatación.

Los satélites orbitales, por ejemplo, recorren cinco kilómetros por segundo, lo que supone que sus relojes marcan el tiempo más despacio que los relojes que están sobre la Tierra, aumentando la diferencia horaria entre la Tierra y los satélites cuanto más tiempo pasa, algo que los ingenieros siempre han de tener presente en la sincronicidad horaria.

La pega a ésta teoría de Einstein es que mientras que los viajes al futuro requieren sólo de una aceleración de la velocidad, los viajes al pasado implican proezas mucho más complejas.

En el próximo artículo, los viajes al pasado y su gran complejidad.

Imagen: Ren4 en Arte y Fotografía

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