¿Qué japoneses fallecieron con el ritual del hara-kiri?

Hablamos de los personajes históricos japoneses que perdieron la vida por el ritual del seppuku, también conocido como hara-kiri.

El hara-kiri, también conocido como seppuku, es un antiguo ritual japonés que implica el suicidio y que encuentra sus orígenes en la era de los samuráis. En tiempos clásicos había dos motivos diferentes por los que hacerse el hara-kiri. El primero de ellos consistía en una forma de castigo hacia los samuráis que habían realizado actos indeseables. El segundo se trataba de una forma de suicidarse con honor antes de caer ante el enemigo. De esta manera no solo se mantenía la tradición en la muerte, sino que también se evitaba una muerte más dolorosa y con sufrimiento. Solo algunos samuráis muy nobles tuvieron el valor suficiente para realizar el seppuku y despedirse del mundo manteniendo su integridad.

Al margen de estos samuráis, la práctica de esta técnica también ha continuado con el paso del tiempo e incluso en tiempos recientes hay personas que lo han utilizado. Es algo que, para bien o para mal, se encuentra dentro de la cultura japonesa. Aunque, por suerte, cada vez hay menos casos de personas que se quitan la vida haciéndolo.

1. Isao Inokuma (1938-2001)

La vida de Isao Inokuma fue plena en sus 63 años de edad. Nacido en Yokosuka, comenzó a practicar el judo a los 15 años. Lo dominó y ganó varios títulos que le llevaron a participar en los Juegos Olímpicos de Tokyo de 1964. Allí obtuvo la medalla de oro en la categoría de judo de más de 80 kgs. No obstante, no ganó de manera muy honrosa, dado que el enfrentamiento final contra el canadiense Doug Rogers fue aburrido y muy pesado. Al final, su actuación fue un poco mejor que la de su rival y obtuvo el título.

Después pasó a ser instructor de judo de la policía, se retiró de la competición por falta de motivación en el año 1965 y cambió de carrera. En 1966 entró a trabajar como ejecutivo en la empresa de construcción Tokai, de la que se convirtió en CEO en 1993. Mantuvo su vínculo con el mundo del judo y escribió varios libros, pero en el sector de la construcción no destacó de la misma manera. Menos de 10 años después de transformarse en el CEO de Tokai, las cifras de la empresa habían empeorado tanto que Inokuma se sintió acabado. Esta situación le empujó al seppuku, proceso que realizó el 28 de septiembre del año 2001.

2. Nitta Yoshisada (1301-1338)

El venerable samurái Nitta Yoshisada protagonizó uno de los rituales de hara-kiri más extremistas y honorables de los que se ha llegado a dejar constancia en la historia de Japón. Su compromiso con el Emperador Go-Daigo se llevó a su máximo esplendor a lo largo de multitud de batallas en las que se hizo con la victoria. Cuenta la leyenda que sus habilidades para la estrategia le colocaron por delante de sus rivales, al saber decidir cuándo atacar por tierra o por mar.

Su muerte se produjo en una de las batallas en las que participó contra algunos de sus principales rivales, como Ashikaga Takauji. La experiencia en combate no evitó ser cazado por un grupo de arqueros que lanzaron flechas con fuego. Cuando mataron a su caballo, el quedó atrapado bajo el cuerpo de este y decidió hacerse el hara-kiri para morir con rapidez. Sus tropas, que estaban viendo todo lo que ocurría en el instante, le imitaron y también se hicieron el seppuku. Todo para honrar su memoria y valor.

3. Watanabe Kazan (1793-1841)

No solo los samuráis se encontraban ante la posibilidad de terminar con una de estas muertes honorables. También se han registrado casos de artistas. Ocurrió con Watanabe Kazan, un pintor de gran reputación que se vio influenciado por el estilo de los pintores occidentales. Se convirtió en un defensor de la cultura occidental, algo que no fue bien recibido por el gobierno de la época en la que vivió, en la que el país estaba mucho más cerrado a la cultura exterior.

Esto llevó a que fuera obligado a sufrir arresto domiciliario y a que sus obras no pudieran venderse de nuevo. Pero él lo siguió haciendo, puesto que necesitaba dinero para vivir. Al final no pudo afrontar la vergüenza de sus actos y se hizo el hara-kiri

4. Korechika Anami (1887-1945)

Considerado como uno de los militares más destacados de Japón en la época de la Segunda Guerra Mundial, Korechika Anami no pudo evitar el seppuku. Su trayectoria le llevó a ser uno de los militares que tuvo que aceptar las órdenes del Emperador Hirohito sobre la rendición de Japón. Él no estaba a favor de esta decisión.

Anami no quiso oponerse al emperador, porque su compromiso estaba con él. Aún así, al día siguiente de firmar la rendición, se le encontró después de hacerse el hara-kiri. Dejó una nota de despedida que aún no ha sido explicada, puesto que distintos historiadores la han visto de varias maneras. En la nota decía “Yo, con mi muerte, me despido humildemente ante el Emperador por mi gran crimen”. Japón le considera un héroe y por ello la ropa que llevaba al hacer seppuku y su espada ensangrentada se pueden ver en un museo de Tokio.

5. Takijiro Onishi (1891-1945)

El conflicto de la Segunda Guerra Mundial provocó que muchos militares eligieran el seppuku como salida a su deshonor. En el caso de Takijiro Onishi, eligió esta muerte como forma de disculparse ante las decisiones que había tomado en la guerra y de las que se arrepentía. Su carta de suicidio incluyó un ruego a los japoneses, a todos, para que decidieran aprender a vivir en paz y que consiguieran crear entre todos una nueva sociedad.

Onishi fue el creador de los kamikaze. Mandó a su muerte a más de 4000 pilotos que encontraron de esta forma una manera de atacar a las tropas enemigas. Por su gran deshonor, Onishi decidió que su muerte no se realizaría con la espada tradicional, y en lugar de eso utilizó repetidos cortes con distintas armas durante un periodo de 15 horas. Alargar el sufrimiento le permitió disculparse con los espíritus de todos los kamikaze que habían fallecido durante la guerra.

6. Minamoto no Yoshitsune (1159-1189)

En la historia japonesa hay grandes samuráis, pero pocos tan importantes como Minamoto no Yoshitsune. Considerado un héroe durante décadas, sus batallas ayudaron a mantener la paz y unir territorios. Fue muy querido y contó siempre con el apoyo del monje Benkei, otra figura histórica del Japón antiguo.

Ambos murieron juntos en una batalla en la que fueron traicionados, en la que lucharon contra 500 soldados. Benkei murió de pie, intimidando a sus enemigos y Yoshitsune fue obligado a hacerse el seppuku junto a su esposa e hija. Algunas historias dicen que Minamoto no Yoshitsune escapó y que se convirtió en Ghenghis Khan, cuyos orígenes no están claros.

7. 47 Ronin (-1703)

Recordados por la historia como héroes, los 47 Ronin fue un grupo de samuráis sin señor (ronin) que después de ver cómo su señor tuviera que hacerse el seppuku, decidieron vengarse. Con la más pura paciencia de los japoneses, los ronin esperaron más de 1 año y se cobraron venganza. Después se entregaron.

Se les dio el honor de morir de manera honorable en un acto en el cual 46 de ellos realizaron el seppuku al mismo tiempo. Solo uno de ellos fue perdonado y este llegó a vivir más de 80 años. A posteriori se le enterró junto a los demás ronin. La historia de los 47 ronin es célebre y ha tenido varias adaptaciones al cine que honran sus recuerdos. En la actualidad es posible visitar su tumba en el templo de Sengaku-ji, donde cada 14 de diciembre se hace un festival en su honor. Para los japoneses se ha convertido en un lugar de peregrinación que también tiene mucha demanda entre quienes visitan el país.

8. Minamoto no Tametomo (1139-1170)

Este samurái tuvo el título de ser el primer personaje del pasado que pasara a los libros de historia por haber muerto a través del ritual del seppuku. Se trataba de un experto arquero, capaz de eliminar a sus enemigos desde la distancia, pero cuyas habilidades en distancias cortas no eran tan elevadas, lo que le dejaba en desventaja.

Decidió hacerse el seppuku cuando fue arrinconado por un grupo de enemigos en una pequeña isla. Estos le rompieron uno de los brazos y, ante tal situación, optó por utilizar el que le quedaba para hacerse el hara-kiri y acabar con su vida lo antes posible.

9. Nobunaga Oda (1534-1582)

Junto al Emperador Ieyasu Tokugawa, Nobunaga Oda ha sido uno de los hombres más importantes en la unificación de Japón. Cuando ya había unido a más de la mitad del país se encontró con la traición de uno de sus hombres de confianza. Aún se desconoce el motivo de la traición, aunque hay varias teorías.

Nobunaga fue arrinconado en su castillo y se le obligó a hacer el seppuku, algo en lo que le apoyó su fiel ayudante Ranmaru Mori. Este, después, también realizó el hara-kiri como señal de lealtad a su señor. El traidor que acabó con su vida murió días después.

10. Yukio Mishima (1925-1970)

Uno de los escritores más famosos de Japón, poeta y director de cine, además de nominado al Premio Nobel en varias ocasiones. La muerte fue uno de sus temas preferidos. También retrató la sexualidad de un país que pasaba en su época por cambios.

Intentó un golpe de estado que eligió como simple pretexto para llamar la atención, puesto que éste falló como esperaba y después se hizo el seppuku. Lo tenía todo planeado. Dejó dinero para asuntos legales. Terminó su obra y se aseguró de contar con suficientes aliados para poder terminar el ritual de manera adecuada. No obstante, hasta dos personas tuvieron que probar a cortarle la cabeza después de clavarse el cuchillo en el estómago.

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