Un mensaje que se descifra 147 años más tarde

A lo largo de la Historia encontramos muchas curiosidades, pero lo ocurrido con un mensaje de la Guerra de Secesión Norteamericana, el que tardó 147 años en descifrarse.

A lo largo de la Historia, muchas cosas curiosas han sucedido y varias de ellas finalizaron en forma trágica. Uno de los ejemplos célebres es la muerte de Esquilo, uno de los más grandes literatos de todos los tiempos que junto a Sófocles y Eurípides, forman la gran trilogía de la tragedia griega, géneros buenos si los habrá.

El Oráculo le vaticinó que moriría aplastado por una casa, algo muy poco probable. Sin embargo, se ha probado que murió cuando una tortuga se le cayó en la cabeza tras dejarla caer un águila, confundiendo su calvicie con una roca. Es conocido por todos que las águilas lanzan las tortugas contra las rocas para abrir su caparazón, pero en este caso ha atinado mal, dándole al pobre autor que así vio terminada su vida.

El mensaje que tardó 147 años en descifrarse

Pero el tema que nos concierne hoy es otra curiosidad, acontecida durante la Guerra de Secesión de Estados Unidos. En plena lucha, el Teniente General John C. Pemberton envió un mensaje codificado a su superior, el General Joseph E. Johnston, solicitándole ayuda inmediata pues estaban siendo asediados y no lograrían resistir demasiado los embates enemigos.

Jamás recibió una respuesta y tanto el Teniente como sus hombres murieron solos, sin contar con el apoyo que les era necesario. ¿Qué sucedió? Algo muy extraño: ¡la respuesta del General Pemberton tardó 147 años en descifrarse! Pero vamos a explicar todo paso a paso, para no liarnos.

Un cuatro de julio de 1863, el General envió como respuesta a la petición del Teniente el siguiente mensaje: «No te puedo ayudar. No tengo fuerzas, no tengo municiones, no tengo forma de llegar allí«. El mensaje jamás llegó a destino, pero en 1896 llegó al Museo de la Confederación de Richmond, donde fue guardado y jamás descifrado, hasta hace pocos meses, cuando un grupo de investigadores le encontró y logró deducir qué se expresaba en él.

El resultado de la guerra no habría variado, pero al menos el Teniente habría muerto sin pensar que le habían abandonado.

Fuente e imagen: Clipp

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