«Triturar, matar, destruir al senador Fistus»

Dos tabletas de plomo con una antigüedad de 1.600 años pertenecientes al Museo Arqueológico Civico di Bolonia fueron descifradas hace poco y una de ellas parece ser la primera maldición conocida dirigida a un senador romano.

Dos tabletas de plomo con una antigüedad de 1.600 años pertenecientes al Museo Arqueológico Civico di Bolonia fueron descifradas hace poco y una de ellas parece ser la primera maldición conocida dirigida a un senador romano.

Tabla con la maldición a Fistus

Empieza con un dibujo espectacular de una deidad con cabeza de serpiente, posiblemente, Hécate, la diosa del inframundo. Aparece con los brazos cruzados y una estrella tallada en la ingle. Aunque su nombre no se menciona, la redacción de la invocación es similar a otras maldiciones en las que sí aparece esta diosa. Los brazos cruzados simbolizan la unión de la deidad a la maldición.

El texto está escrito principalmente en latino con invocaciones griegas. La expresión latina que significa “aplastar” se utiliza por lo menos cuatro veces en la maldición. “Triturar, matar, destruir al senador”, dice una de las frases escritas en la tabla.

Ésta fue, probablemente, más una venganza personal que política. A finales del Imperio Romano, los senadores no tenían ningún poder político. Los emperadores habían dejado de preocuparse de su adhesión al Senado y una vez que Diocleciano instituyó las reformas constitucionales en el año 300 d.C., el Senado perdió todo su poder.

Sólo tenían la capacidad de determinar a sus propios miembros y el control de los juegos públicos. Así Fistus, habría sido un ciudadano rico y prominente, pero no mucho más que eso.

La segunda tableta no es tan ilustrativa pero contiene la misma energía de odio. Esta vez va dirigida a un hombre llamado Porcello y a su esposa Maurilla. Aparece la misma deidad con cabeza de serpiente, brazos cruzados y la estrella tallada en la ingle, pero también aparece Porcello, el cual es retratado como una momia con los brazos cruzados y su nombre escrito en ellos.

Destruir, aplastar, matar, estrangular a Porcello y a su esposa Maurilla”, dice así esta segunda tableta. A pesar de tener cosas en común, no hay evidencia de que los escritos sean de la misma persona. Por desgracia, no se sabe de dónde vinieron.

Estas tablas fueron adquiridas por el museo en el siglo XIX y fueron olvidadas hasta su redescubrimiento en 2009. El museo no tiene un registro específico de la adquisición y procedencia de las tabletas. Pueden provenir de cualquier punto perteneciente al final del imperio romano.

El descubrimiento fue realizado por la estudiante española Celia Sánchez Natalías, de la Universidad de Zaragoza. Sus hallazgos fueron publicados recientemente en la revista llamada “El Diario de papirología y epigrafía”.

Fuente: RedHistoria

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