Tomás Moro y Martín Lutero, la cristiandad a debate

Tomás Moro y Martín Lutero revolvieron los cimientos de la cristiandad con sus obras y sus innovadoras ideas. El primero deseaba una sociedad igualitaria, mientras que el segundo denunció los abusos de poder por parte de la Iglesia.

Hace varias semanas dedicábamos en este espacio un post a Maquiavelo y a Erasmo de Rótterdam. Contraponíamos las concepciones que tenían ambos sobre el Estado para concluir que a inicios de la Edad Moderna existía, a la luz de las transformaciones políticas ocurridas a finales del siglo XV, un extraordinario caldo de cultivo sobre el papel de los gobernantes en Europa. Sin duda, nos encontrábamos con un escenario extraordinariamente complejo en lo que al mundo de las ideas y las prácticas políticas se refiere. Además, este panorama de poliédricos puntos de vista se trasladaba también al mundo de la religión, donde pensadores como Tomás Moro o Martín Lutero ejercían una soberbia influencia. Aquí ya se ha hablado con anterioridad de la Reforma luterana y de la posterior Contrarreforma emprendida por la Iglesia Católica, lo cual nos servirá de base para lo que a continuación vamos a tratar.

Tomás Moro fue una de las principales insignias del Humanismo cristiano, caracterizado como un movimiento intelectual que pretendía revisar ciertos problemas teológicos a partir de textos clásicos y humanistas. En su pensamiento destaca la idea de moral política, en contraposición al amoralismo de Maquiavelo. Tomás Moro considera que el hombre es bueno y es el sistema político el que lo corrompe, por lo que es necesario construir un Estado basado en una sociedad igualitaria. A modo de crítica social y política, escribió Utopía, en la que imaginaba una isla ficticia en la que no existía la propiedad privada, en la que el oro no tenía valor, en la que existía la tolerancia religiosa o en la que los intereses individuales estaban subordinados a los generales.

Por su parte, la figura de Martín Lutero tuvo una importancia decisiva en el desarrollo de las relaciones políticas en Europa durante la Edad Moderna. La reforma religiosa emprendida por este pensador acabó con la unidad de la cristiandad. En estos momentos, la religión dependía más que nunca de la política: los eclesiásticos creían que la autoridad política debía mantener la doctrina pura y los estadistas que la unidad de la religión era un condición indispensable para mantener el orden público. En este contexto surge Lutero, cuyo pensamiento se inspiró en la obra de Erasmo. Abanderó el movimiento religioso protestante, basado en la relación directa del individuo con Dios, sin ninguna institución de por medio, y en la Biblia como autoridad última en asuntos de fe. Lutero luchó contra el abuso de poder derivado de la venta de indulgencias. Sus denuncias, plasmadas en las 95 tesis, fueron distribuidas por toda Alemania gracias a la imprenta, inventada por Johannes Gutenberg en 1450. Además, su traducción de la Biblia acercó al pueblo alemán las Sagradas Escrituras.

Foto: Biblioteca de la Facultad…

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