Tiempo interno y tiempo externo en Historia

El tiempo externo es aquel que hace referencia a la cronología, es decir, a la relación del tiempo en la Historia con respecto al tiempo astronómico. En este tiempo, los calendarios juegan un papel muy importante.

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En el post de hoy queremos seguir la senda de artículos anteriores que han tratado el tema del tiempo en la Historia. Aunque no profundizaremos exclusivamente en los calendarios, que es sobre lo que mayormente se ha escrito aquí con anterioridad, tampoco nos alejaremos de ellos. Marc Bloch definía la Historia como “la ciencia de los hombres en el tiempo”. El tiempo explica los cambios y los fenómenos sociales, a la vez que la evolución y la propia Historia. De hecho, sin tiempo no habría Historia. Partiendo de esta premisa y entendiendo que se ha superado la concepción positivista de la Historia, que identificaba tiempo histórico y tiempo cronológico, hemos diferenciando diversas categorías temporales. Aquí explicaremos dos de ellas: el tiempo externo y el tiempo interno.

Por una parte, el tiempo externo hace referencia a la cronología. Esta se puede definir como el tiempo de la Historia en relación al tiempo astronómico. El ser humano ha utilizado esta medida por la necesidad de organización social. En este sentido, identificamos, en primer lugar, los calendarios. Estos son un sistema de división del tiempo en años, meses y días, y tienen como finalidad situar los acontecimientos en el desarrollo histórico de la humanidad. Casi todas las civilizaciones han tenido el suyo propio: egipcios, mayas, romanos, musulmanes, chinos, hindúes, etc. También hemos de considerar, en segundo lugar, el acontecimiento con el que se inicia el calendario, que puede ser la fundación de Roma, el nacimiento de Jesucristo o la huida de Mahoma a Medina, por poner algunos ejemplos. En arqueología también hay un punto de partida, que se utiliza para la datación de hallazgos. Se trata del año 1950 (BP), año en que W. Libby descubrió el primer método radiactivo: el radiocarbono o carbono 14.

Y por otra parte, el tiempo interno, que es el tiempo marcado por el curso de los acontecimientos. Es un tiempo heterogéneo y construido, en el que se contemplan dos subcategorías. Éstas son tratadas por Fernand Braudel en su obra: la duración temporal y la continuidad temporal. La duración temporal puede hacer referencia a una duración larga (tiempo geográfico), que afecta a las estructuras más profundas, como las relaciones entre el hombre y el medio, por ejemplo, el clima; a una duración media (tiempo social), que afecta a las coyunturas sociales y económicas, por ejemplo, las curvas demográficas; y a una duración corta (tiempo individual), que afecta a los acontecimientos y hace referencia a la historia política, por ejemplo, el reinado de Felipe II. En cuanto a la continuidad temporal, distingue entre los conceptos de cambio, ritmo, diacronía o sincronía.

Foto: Jesus Fernando chusoart

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