Se descubre un bote de remos en el castillo danés de Vordingborg

Durante unas excavaciones llevadas a cabo en el foso del Castillo en ruinas de Vordingborg, arqueólogos descubrieron unos restos muy bien conservador de un bote de remos que data del año 1400 d.C.

Barco de remos danés

Durante unas excavaciones llevadas a cabo en el foso del Castillo en ruinas de Vordingborg (al sur de la isla danesa de Zelanda), los arqueólogos descubrieron unos restos muy bien conservador de un bote de remos que data del año 1400 d.C, lo que le convierte en el primer barco medieval encontrado en Dinamarca. El equipo dio con esta pieza tan única como inesperada mientras trabajaban en un proyecto de alcantarillado en las lindes del castillo. Primero vislumbraron algunos tablones enterrados en el barro, y tras excavaciones posteriores constataron que se trataba de un bote de remos con una estructura casi intacta y en un excepcional estado de conservación.

Los arqueólogos estiman que en su origen midió alrededor de 6,5 metros de largo. Fue elaborado con la técnica del tingladillo o casco trincado, que es una técnica originalmente identificada con los vikingos que fue muy utilizada en la construcción naval del norte de Europa desde el siglo IX al XIX, en la cual los tablones de madera son fijados uno con otro con un traslapo leve que es biselado para un ajuste correcto.

El líder de la excavación, Lars Jensen Sass, comunicó que el análisis dendrocronológico (estudio que ocupa la datación de los anillos de crecimientos de los árboles y otras plantas arbustivas leñosas) ha determinado que la madera utilizada para hacer el barco fue cortada en 1390. Y el barco se habría empezado a usar en el foso al poco tiempo, y allí permaneció durante muchos años.

Aunque actualmente se tiende a pensar que los fosos cumplían una función meramente defensiva, también se le daba otros usos prácticos. De hecho, muchas de las fosas que se conocen hoy en día contenían trampas para peces instaladas bajo el agua. El bote se podría haber utilizado para el mantenimiento de esas trampas o simplemente para pescar los peces de una manera más directa. Otra hipótesis que se baraja es la de un uso menos funcional y más destinado al ocio. Por ejemplo, podría tratarse de una barcaza de paseo para los huéspedes y habitantes aristocráticos del castillo.

Cualesquiera que sean sus funciones, la evidencia indica que la pequeña embarcación llevó una vida larga y fructífera en el foso. Un hecho que los expertos han podido confirmar gracias al buen estado en el que se conservaba el bote.

Así lo explicaba Jensen: «El bote está prácticamente preservado. Lo único que falta es una pequeña sección de uno de los lados y la parte que la excavadora rompió cuando nos encontramos el barco«. Los estudios han revelado, que la embarcación fue reparada en varias ocasiones: «Debido a que está tan bien conservado, podemos ver que la gran cantidad de reparaciones se hicieron a lo largo de los años, y que la quilla está muy desgastada» ha añadido.

Las reparaciones y el patrón de desgaste sugieren como, señalaba el jefe de la excavación, que el bote fue utilizado durante generaciones. Todavía no han dado con la causa del porqué este barco de remos fue a parar al fondo del foso, y nunca más se volvió a saber de él. Larsen especula con la posibilidad de que durante un frío invierno, pudo producirse una fuga que acabaría hundiendo la embarcación. Seguramente los ocupantes del castillo tendrían problemas más importantes como para intentar rescatar al viejo bote, y dejaron que el foso fuera su tumba eterna.

El bote de remos se ha retirado del lugar y ahora se mantiene en un baño de agua para evitar que se seque y se abran más grietas. Cuando esté perfecta restablecido se exhibirá en el Centro de New Castle danesa, a partir del verano de 2013.

El Castillo de Vordingborg fue mandado construir por el rey Valdemar I en el siglo XII d.C, y fue utilizado durante muchos años como un escudo defensivo y como plataforma de lanzamiento de ataques contra la ofensiva alemana. Los reyes posteriores fueron expandiéndolo hasta que en el siglo XIV llegó a su apogeo con el monarca Valdemar IV. Éste levantó una alta y larga muralla defensiva de más de 790 metros, coronada por nueve torres.

Gran parte del castillo fue demolido en el siglo XVII para hacer un elegante palacio para el príncipe George, el hijo del rey Federico III de Dinamarca y Noruega y el príncipe consorte de la reina Ana de Gran Bretaña. George nunca vivió en ese palacio y en el siglo XVIII fue derribado también. Lo único que queda en píe del castillo más grande de toda Dinamarca son algunos trozos de la muralla del siglo XIV y partes de una de esas nueve torres, que hoy en día se conoce como la Torre Ganso, debido a la figura de oro con forma de ganso que estuvo localizada en su techo durante el siglo XIX.

Vía: The History Blog

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