Se descubre el sonido del Carnyx de Tintignac

En 2004, mientras excavaban el santuario galorromano de Tintignac en la región sur-centro francesa de Corrèze, unos arqueólogos hallaron un depósito de piezas metálicas que habían sido ritualmente destruidas y enterradas durante el siglo primero o segundo a.C.

Restos encontrados

En 2004, mientras excavaban el santuario galorromano de Tintignac en la región sur-centro francesa de Corrèze, unos arqueólogos hallaron un depósito de piezas metálicas que habían sido ritualmente destruidas y enterradas durante el siglo primero o segundo a.C.

«Estos objetos fueron dañados deliberadamente para que no pudieran ser utilizados de nuevo por los simples mortales«, comentó el arqueólogo del INRAP, el Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (Institut National de Recherches Archéologiques Préventives), Christophe Maniquet.

Lo que hace especial a este descubrimiento es la inusual cantidad de restos que alberga. Más de 500 artefactos y fragmentos de los mismos, fueron empaquetados y colocados como ofrendas a los dioses dentro de una fosa común de un tamaño similar a un metro cuadrado a poco más de 100 centímetros de profundidad. El contenido también es bastante sustancioso.

Se han podido encontrar trozos de diversas armas propias de la indumentaria de un soldado, como escudos, espadas y nueve cascos (ocho de bronce y uno de hierro). Uno de los cascos de bronce, tiene un diseño único y completamente desconocido para los historiadores: la figura de un cisne de cuello grácilmente curvado formando una bocina en la parte frontal, que luego vuelve a enroscarse hasta crear el perfil de la cola del animal.

Además de todo esto, descubrieron unos artículos sumamente extraños y valiosos: un total de 7 Carnyxes. Un Carnyx es un largo y delgado instrumento, similar a la trompeta, decorado con la cabeza de un animal en la parte superior y que fue utilizado por los celtas en los últimos tres siglos antes de Cristo con fines militares y rituales.

Su gran tamaño (de casi dos metros altura) aseguraba que el sonido pudiera a travesar grandes distancias con el fin de reunir a las tropas y aterrorizar a sus enemigos. Los Carnyxes eran vistos como símbolos de la Galia ya desde el siglo III a.C, sin embargo hay muy poca documentación acerca de estos instrumentos tan curiosos, salvo la que escribieron sus contemporáneos.

Si que se conoce por ejemplo, el testimonio del historiador griego Polibio (206-126 a.C.), que se quedó tan impresionado ante el sonido del Carnyx y el clamor del ejército galo que no pudo más que expresar: «Había un sinnúmero de trompetistas y sopladores de cuernos y todo el ejército vociferaba sus gritos de guerra al mismo tiempo, así que hubo tal confusión de sonidos que el ruido parecía provenir no sólo de las trompetas y de los soldados, sino también de las zonas rurales, las cuales se sumaban al eco«.

Si se ha leído algunas viñetas del famoso comic del autor francés René Goscinny, Asterix y Ovelix, podrá recordar que el bardo de voz insufrible Cacofonix, tocaba el Carnyx también.

Antes del descubrimiento en Tintignac, únicamente se habían hallado cinco carnyxes más a lo largo de los años. El que se conserva en mejores condiciones, y por lo tanto el más completo, es el Carnyx Deskford que fue encontrado en Escocia en el año 1816, y sólo se compone de la cabeza de un jabalí estilizada con una mandíbula articulada.

El hecho de haber encontrado siete de estos instrumentos de una vez en un mismo lugar, fue un auténtico golpe de suerte.

«Algunas piezas de un Carnyx fueron descubiertas en Inglaterra, Escocia, Alemania e Italia, principalmente en el siglo XIX, pero el contexto era poco claro y nunca hemos encontrado tantos instrumentos de una sola vez» señaló el arqueólogo.

Un riguroso estudio desveló que 40 fragmentos de los restos hallados pertenecían a un único Carnyx, formado por una cabeza de jabalí estilizada de colmillos fuertes y orejas grandes, en su parte superior. El primero de este tipo en la historia de la arqueología. Los expertos reconstruyeron todas sus partes (exceptuando el segmento del tubo que todavía no se ha encontrado) hasta componer el instrumento de 1,8 metros de longitud.

El Carnyx completo ha sido una pieza de varias exposiciones en museos en los últimos años, siempre acompañada del casco del cisne y algunas cabezas de los Carnyxes de Tintignac. Y ahora ha estado expuesto en el Pabellón de la Ciencia en Montbéliard en la frontera oriental con Suiza, hasta 03 de marzo de este año.

El ya mencionado arqueólogo Maniquet, profundamente interesado en el descubrimiento y con una desbordante curiosidad por saber cómo sonaría el Carnyx, pidió a un fabricante de instrumentos que elaborara una réplica de éste en latón del mismo tamaño que el original. El arqueólogo trabajó con expertos del laboratorio de acústica de la Universidad de Maine-CNRS, en Le Mans, dirigido por Joël Gilbert un especialista en instrumentos de metal, el cual llevó a cabo un análisis en profundidad de la muestra.

Esta réplica del Carnyx Tintignac ha proporcionado una oportunidad única para examinar casi toda la longitud del instrumento. Ya se habían realizado otras copias de Carnyxes, de hecho son bastante populares entre los círculos musicales, por ejemplo el trombonista John Kenny, lleva dando conciertos con un remedo de este instrumento de viento desde 1990.

El Carnyx tiene un tono base bastante bajo debido a su larga longitud, pero los investigadores encontraron que las frecuencias de resonancia obtenidas con la copia de la Carnyx estaban lejos de ser armónico. Según Gilbert, cuando él y sus colegas la analizaron llegaron a esta conclusión: «El Carnyx no es un instrumento primitivo y era conocido por ser muy poderoso. Por lo tanto, trabajamos en la hipótesis de que nuestra copia era incompleta», dijo.

Maniquet por su parte, cree que es bastante plausible, ya que nadie estaba realmente seguro de cómo se conectaba la boquilla al tubo. Los expertos en acústica han continuado su investigación haciendo simulaciones con un modelo matemático, esta vez añadiendo una parte adicional de una Carnyx virtual. Probaron dos longitudes diferentes, una de 10 cm y otra 20 cm, con lo que el instrumento produjo un sonido más bajo y alteró la armónica resonancia.

Estas pruebas demostraron que la longitud óptima para alcanzar el sonido deseado, se conseguía añadiéndole al Carnyx una parte de 10 cm, que podría coincidir con una de las piezas procedentes encontradas en el Tintignac. Maniquet ya está planeando la construcción de un segundo prototipo del instrumento para incluir los 10 cm adicionales. «Eso debería hacer que este Carnyx más potente y más fácil de jugar«, argumentó Gilbert, que confía en que sus cálculos sean los correctos.

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