¿Quién visitaba todos los años la tumba de Edgar Allan Poe?

La tumba de Edgar Allan Poe tuvo durante 70 años un visitante misterioso que iba a la misma todos los 19 de enero para celebrar la fecha en la que nació el escritor.

El visitante de Edgar Allan Poe

La figura de Edgar Allan Poe está rodeada de multitud de misterios que han generado libros, películas y series de televisión fuertemente inspirados en ellos. El escritor, que falleció prematuramente a los 40 años, murió en circunstancias a las que todavía no se ha conseguido dar respuesta. Todo alrededor de la figura del escritor se ha convertido en algo lleno de misticismo.

Un evento que llamó la atención de los expertos fue cómo durante 70 años todos los 19 de enero había una persona que visitaba su tumba para celebrar el día en el cual nació el autor. Nunca se llegó a determinar quién era realmente esta persona, que fue visto por última vez en el año 2009. Desde entonces han aparecido muchos imitadores y similares, pero ninguno cumple con los requisitos que le convertiría en la persona que había estado visitando la tumba con anterioridad.

Entre las teorías existentes se dice que podrían haber sido varias personas las que se ocuparan de hacer las visitas rituales a la tumba. Por ejemplo, se comentó, de la mano de quien se había convertido oficialmente en el protector del secreto, ya fallecido y con la información desaparecida con él, que se podría haber tratado de una persona original que después le cedió el testigo a uno de sus hijos. La cadena podría haberse truncada en la generación del hijo, que quizá no logró implicar a su descendiente o que quizá ni siquiera lo tuvo.

El ritual de la persona que visitaba la tumba implicaba dejar una botella de coñac que no estaba llena, sino que se encontraba a la mitad. También dejaba en el sitio tres rosas, y a veces se podían encontrar notas que usaba para comunicarse con las personas de los alrededores que sabía que de una u otra manera le estaban observando. Esta persona siempre vistió con un bastón que se caracterizaba por lo dorado de su empuñadora, un abrigo de gran extensión y sombrero. La cara se la tapaba con una bufanda blanca para no ser reconocido.

Edgar Allan Poe fue un escritor particular, que tuvo una carrera por la cual no se enriqueció y que a día de hoy ha dejado a su paso decenas de misterios. Se intenta preservar la casa que tiene en el Bronx, y existen diversas asociaciones que trabajan para que su obra sea valorada de la forma en la que se merece por mucho que se le haya intentado quitar respeto con el paso de los años.

Vía: El Mundo

Foto: RTLibrary

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