¿Quién fue Marozia?

Todos creemos que la familia Borgia fue la peor en toda la historia de la Iglesia, pero como siempre afirmo, son aún lactantes al lado de otros, no sólo del Renacimiento, sino de los primeros siglos de la Iglesia como institución. Veamos lo que sucedía en el X, con la presencia de Marozia.

Más conocida como “La Papisa”, Marozia, o Mariozza (895 – 955) fue una de las mujeres más poderosas de toda la Historia, aunque su imagen queda relegada a un segundo plano. Si creemos que el Renacimiento y la Iglesia de esa época es increíble, ¿qué dejamos para este período que se conoce como el de “pornocracia”?

Marozia, también conocida como "La Papisa"

El poder de Marozia es fruto no sólo de ser la hija de Teofilacto I, Senador Romano, y Teodora, la hermana de Adalberto de Toscana (ambos de mucho poder), sino de sus propios movimientos cuando era recién una adolescente, pues en el año 907 ya era la amante del Papa Sergio III, con quien tuvo un hijo, el futuro Papa Juan XI.

Sin embargo, y como ordena la lógica, este hijo fue legitimado por su primer esposo, Alberico I, con quien tuvo otro hijo, Alberico II, y que será fundamental en el futuro para terminar con el poder de su madre.


En los años que sucedía esto, la Iglesia sufría a los padres de Marozia, principalmente a Teofilacto I quien con todo su poder logró que primero, Anastasio III fuese nombrado Papa (911 – 913), y luego Landon (913 – 914). De más está decir que Teofilacto ordenó matar al primero, para que asumiera el segundo. Pero también colaboró la familia en el sucesor del último, asumiendo al Sillón de San Pedro Juan X (914 – 928).

Juan XI, el Papa hijo de Marozia

Cuando muere en el año 925 Teofilacto, todos creían que se terminaría esta situación, pero nadie contó con el poder de Teodora y, principalmente, de Marozia, quienes nombraron como sucesor de Juan X tras su muerte a León VI, quién sólo estuvo en el poder 10 meses pues fue encarcelado y asesinado por orden de la Papisa.

Tras él asume Esteban VII, quien logró sobrevivir hasta el año 931, cuando también es asesinado y en su lugar asumiría, finalmente, el hijo de Marozia Juan XI. Lo más destacado de su Papado es lo que ocurre con su madre, quien comenzaría la caída de forma rápida debido a las acciones de Alberico II, quien expulsó de Roma a su tercer esposo Hugo de Arlés y encarceló a Marozia en el Castillo Sant Angelo.

El poder de Marozia muy pocas mujeres lo han tenido, y por ello es relevante. Hizo lo que realmente le apeteció en cada momento en Roma, poniendo y deponiendo Papas a su antojo, asesinando a cada uno de ellos cuando no le eran más útiles. Todos, sin excepción, eran meros títeres suyos, como así de su familia mientras vivía su padre.

Imágenes: Dominio Público

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