¿Quién fue Eddie el águila?

Nadie apostaba por él, pero Eddie el águila logró cumplir su sueño de participar en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Historias como la de Eddie “el águila” resultan inspiradoras a muchos niveles. Esta británico no tuvo una infancia sencilla, ya que aquejado de problemas en las piernas tuvo que seguir complicados tratamientos. No obstante, desde muy pequeño tuvo el sueño de llegar a participar en los Juegos Olímpicos. Lo deseó con todas sus fuerzas, y aunque solo fuera un niño con un sueño, sabía que tenía que seguir intentándolo, porque algún día llegaría su momento.

Cuando se dio cuenta de que lo suyo no serían los Juegos Olímpicos, sino los Juegos Olímpicos de Invierno, se metió en el equipo de esquí alpino. Entrenó duramente, pero se encontró con distintos obstáculos que le bloqueaban el camino, como que los responsables del equipo olímpico no le quisieran tener en la plantilla porque no lo veían como un reclamo para las marcas.

Eddie seguía empeñado en llegar a los Juegos Olímpicos, así que pensó e investigó. Se encontró de lleno con el salto de esquí, una modalidad deportiva en la que antes no había pensado, pero que le resultó interesante por un factor principal: Inglaterra no tenía equipo ni atleta que se dedicara a ello. Es decir, podría ser el fundador del equipo y el único representante, de manera que nadie le quitaría el puesto ni habría forma de que le rechazaran.

En el comité olímpico británico no estuvieron contentos con lo que estaba haciendo Eddie. La realidad era que no le querían. No querían cargar con él, ni tener que invertir ningún tipo de recurso en su preparación o en la gestión de lo que supondría tenerlo en las Olimpiadas. Pero eso no impidió que Eddie, cabezota como pocos, se marchara de casa y fuera a practicar, entrenar y aprender a saltar. Avanzó tanto que logró alcanzar un nivel de habilidad suficiente como para participar en los Juegos Olímpicos de Invierno.

El comité olímpico no se pudo oponer a que Eddie participara. Él mismo sabía que no tenía la capacidad de obtener una medalla, pero eso no le impidió presentarse y saltar. Lo hizo saltando los 70 metros, prueba en la que terminó último. La prensa del momento enloqueció con lo que había hecho y se volcó en él y su historia. No obstante, eran muchos los que se tomaban a broma el trabajo que había hecho Eddie, ya que su dosis de espectáculo y la forma en la que celebró haber saltado se llevaron hacia la comedia. Por ello, al final Eddie decidió que también participaría en la prueba de los 90 metros, una en la que el riesgo aumentaba de forma desmesurada. Consiguió completar la prueba y, aunque quedara último, dio el máximo y consiguió batir récords británicos. Pasó a la historia por muchos motivos y logró cumplir su sueño, algo que le convirtió, al mismo tiempo, en una figura histórica en Reino Unido.

Por desgracia, después de lo ocurrido con Eddie, se implementó una nueva norma en las exigencias del comité olímpico británico, la cual fue bautizada como la norma de Eddie el águila. Se trataba de una serie de exigencias que los candidatos a participar en los Juegos Olímpicos tenían que superar, como quedar entre los 50 mejores clasificados de forma internacional antes de la competición. Esta medida se incorporaba con la intención de evitar que algo como lo que pasó con Eddie se repitiera.

Muchos atletas que habían pasado toda su vida entrenando para estar en los Juegos Olímpicos se quejaron de cómo Eddie se había colado en la competición aprovechando un vacío legal o un error el sistema. También hubo compañeros del mundo entero que le dieron su apoyo e incluso es recordado el momento en el que otros esquiadores de distintos países le felicitaron y le ayudaron en todo lo que pudieron. No obstante, la mala noticia es que Eddie no llegó a competir nunca más en unos Juegos Olímpicos. El motivo es que las nuevas exigencias que se impusieron para que pudiera presentarse nunca fueron alcanzadas por el esquiador. Simplemente, eran demasiado altas.

Con el paso del tiempo Inglaterra llegó a tener otros esquiadores especializados en salto y esto permitió a que el país siguiera haciendo historia. Eddie perdió los récords que tenía como número 1 británico, pero esto no ha impedido que siga estando en el top 10 y que se trate de toda una leyenda.

Tras terminar su aventura olímpica, Eddie regresó al negocio de la construcción gestionado por su padre. Pero en ese tiempo no le paraban de llegar ofertas para hacer publicidad, dar charlas y trabajar como coach animando a otras personas a cumplir sus sueños. Eso le permitió redirigir su carrera hacia un lado público en el que aprovechó su fama olímpica. En la actualidad sigue recordando su época en los Juegos Olímpicos como lo más importante que le ha ocurrido en la vida y reconoce lo divertido que fue. El mundo le recuerda a él como un ejemplo perfecto de deportividad, de gran perseverancia y de carácter y valores dignos de aplauso.

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