¿Quién es Kane Tanaka, la mujer más longeva del mundo?

Con 118 años, Kane Tanaka es la persona viva que ha llegado a una edad más avanzada, habiendo superado dos cánceres y multitud de obstáculos.

España y Japón se disputan, de manera histórica, el título de país con una mayor esperanza de vida. Pero, curiosamente, es el país del sol naciente, el que acumula una mayor cantidad de personas que han alcanzado los máximos niveles de longevidad. Actualmente la persona más longeva el mundo es Kane Tanaka, una mujer japonesa que ha llegado a los 118 años y que se encuentra en un estado de forma envidiable para una persona de edad tan avanzada.

Kane lleva siendo la mujer más anciana del mundo desde el año 2018, cuando falleció su compatriota Chiyo Miyako a los 117 años. Históricamente, Kane ocupa el puesto de, por ahora, la tercera persona más longeva de la historia de la humanidad.

También conocida como Kane Ota, esta mujer nació el día 2 de enero del año 1903 (antes de que, ese mismo año, los hermanos Wright hicieran su primer vuelo a motor) o, según el calendario japonés, el año 36 de la era Meiji. Ese mismo año se estrenaría la película japonesa más antigua que se conserva: Momijigari. En 1903 también nacieron otras personas que han pasado a la historia de Japón, como es el caso de la escritora Mori Mari, la poeta Misuzu Kaneko o el director de cine Yasujiro Ozu, todos ellos fallecidos décadas atrás.

Kane nació en la aldea de Wajiro, desaparecida en la actualidad, estando ocupado el lugar donde vivió por el barrio de Higashi-ku, en Fukuoka. Fue la séptima hija de un matrimonio que se encontró ante la complejidad de una niña que nació en un parto prematuro. Se temió por su vida por las condiciones en las que había nacido, pero su madre la alimentó con su pecho y consiguió que, poco a poco fuera recuperándose y alcanzando unos niveles de peso normales. Posiblemente, sus padres nunca se imaginarían que esa niña nacida de forma prematura llegaría a ser la persona más anciana del mundo.

La infancia de Kane se desarrolló presenciando el final de una era tan importante como la Meiji. Tenía 11 años cuando Japón se vio envuelta en la Primera Guerra Mundial. A los 19 años, en 1922, siguió el compromiso familiar y se casó con Hideo Tanaka, uno de sus primos. Este matrimonio la llevó a tener dos hijas y dos hijos, aunque las desgracias se apoderaron de su familia. Su hija mayor falleció poco tiempo después de nacer, mientras que la segunda, nacida en 1946, falleció en 1947 cuando solo tenía un año. La pareja también adoptó a la hija de la hermana de Hideo, pero esta falleció a los 23 años por causas que no trascendieron.

Sus hijos tuvieron mejor suerte. Uno de ellos se alistó en el ejército y, aunque fue capturado al final de la Segunda Guerra Mundial, fue liberado en el año 1947. Hideo también estuvo en el ejército, pero logró volver con vida. Tanto antes como después de marcharse, regentó junto a Kane una tienda en la que preparaban comida, como udón o shiruko. El negocio les permitió alimentar a la familia y disfrutar de una vida satisfactoria.

El otro de los hijos, Tsuneo, estudió y llegó a terminar la carrera de Económicas en la Universidad de Meiji. Sus estudios le permitieron conseguir un trabajo en una tienda de venta de libros, pero, con el tiempo, en 1970, fundó su propia empresa: Tanaka Co. La compañía continúa existiendo en la actualidad, especializándose en maquinaria relacionada con el sector del papel. Tsuneo tiene ahora más de 70 años y parece que hoy día todavía tiene entretenidas discusiones con su madre tal y como lo hacían cuando ambos eran jóvenes. La esposa de Tsuneo fue su prima, también manteniéndose en esa época la tradición familiar.

Tras la Segunda Guerra Mundial se produjeron cambios en Japón y en los japoneses. Kane fue una de las muchas personas que decidieron adoptar el cristianismo como religión. La influyeron los pastores norteamericanos que estuvieron en Japón en aquella época. Tras muchos años de duro trabajo, Kane se jubiló y abandonó la tienda a los 63 años, en 1966. Unos años después, viajó a Estados Unidos para ver a familiares que vivían allí, principalmente en las regiones de Colorado y California. No obstante, el matrimonio volvió a Japón para continuar con su vida.

Kane vivió relajada con su marido hasta que este, en 1993, falleció a los 90 años. Habían pasado 71 años y la vida para Kane sin Hideo a su lado no volvería a ser igual. Con los años, la vida era cada vez más complicada para la japonesa, por lo que se mudó a un asilo en Higashi-ku, la zona en la que siempre había vivido.

Superando dificultades

Entre sus momentos más difíciles, Kane recuerda cómo durante la guerra las mujeres tuvieron que ocuparse de todos los hijos. También habló de cómo tuvo que pasar dos meses en el hospital, tiempo atrás, debido a que se infectó con la fiebre paratifoidea a los 35 años. Posteriormente, recibió tratamiento contra el cáncer de páncreas a los 45 años, en 1948. A los 103 años se le diagnosticó cáncer colorrectal, recibiendo cirugía con la que se logró mantener la enfermedad a raya e impedir que limitara su esperanza de vida.

Las muchas dificultades que ha superado en la vida se retrataron en el libro In Good and Bad Times, 107 Years Old, un libro escrito por su hijo Tsuneo y su nuera.

¿Cuál es su secreto para vivir tantos años?

En entrevistas recientes Kane Tanaka siempre habla de cómo se toma la vida y la forma en la que su carácter la ayuda a superar cualquier obstáculo. Es una persona muy activa y, en la residencia, siempre está dispuesta a jugar al Othello con otros de los residentes o con los empleados del centro. Además, cuenta que es un poco cabezota y que siempre pide la revancha hasta que consigue hacerse con la victoria. Otros de los factores que atribuye a su larga vida son el cariño de la familia, dormir bien y vivir siempre con esperanza.

Sus co-residentes la llaman “mamá” y, entre sus aficiones, se encuentra estudiar, las matemáticas, la asistencia a clases y escribir poesía, algo que hace una vez a la semana. Eso mantiene su mente muy activa. Dice que no tiene preferencias en cuanto a comida, pudiendo comer cualquier cosa, sin que haya nada que destaque ni para bien, ni para mal. No obstante, sí reconoce que le gustan especialmente los dulces.

Su dieta se podría imaginar que es muy equilibrada y libre de cualquier sustancia no saludable, pero Kane reconoce que todos los días bebe tres latas que varían entre: café, cola, otros refrescos o bebidas energéticas japonesas (que no son un equivalente a Monster, sino algo más parecido a una medicina). Y no podemos decir que esto no nos extrañe, porque es realmente algo inesperada. Otras compatriotas suyas que han vivido largos periodos de tiempo han hablado de cómo bebían té verde de manera diaria, mientras que Kane, aunque seguro que también bebe té, consume más otro tipo de bebidas. Así es como, por ejemplo, se la suele ver en televisión en algunas apariciones que ha tenido, siempre energizada con sus refrescos y bebidas energéticas favoritas.

En su estancia allí no deja de recibir visitas, ya que tiene 5 nietos y 8 bisnietos. Pasa sus días disfrutando de paseos, de su afición por la caligrafía, de la resolución de operaciones aritméticas, las cuales siempre le han encantado, y jugando al Othello. En 2010 su hermana pequeña, Nao, todavía seguía con vida.

Kane Tanaka querría vivir, tal y como ella ha reconocido, hasta los 120 años. Pero por ahora, viendo lo bien que se encuentra, quién sabe si podría llegar a vivir incluso más.

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