¿Qué monstruo como el del lago Ness hay en España?

En Banyoles hay un gran lago, el más grande de España, en el cual se dice que hay un monstruo como el del Lago Ness.

¿Y si os dijésemos que en España también hay un monstruo del lago Ness? Por supuesto, ese no es su nombre. Pero todas las investigaciones que se han realizado a lo largo de las épocas han concluido en que se tiene que tratar de una criatura de similares características y naturaleza. Parece que se encuentran emparentadas y que, de la misma forma misteriosa, ha conseguido seguir sobreviviendo con el paso de las épocas. Pero ¿Dónde se encuentra y qué pruebas hay de su existencia?

La criatura en cuestión recibe el nombre del Monstruo de Banyoles debido al lugar donde se cuenta que reside: el lago de L’estany que se encuentra en esta región de Girona. Aunque quizá no os suene, se trata del lago más grande de España con una extensión de alrededor 2 metros. Pero, por lo que de verdad destaca, es por su profundidad, de nada más y nada menos que 130 metros. Esta gran profundidad es la que, desgraciadamente, ha generado diversos accidentes a lo largo de las épocas, con naufragios y personas ahogadas que no lograron sobrevivir a distintos incidentes.

El origen de la criatura

¿De cuándo datan los orígenes de la leyenda? Los primeros registros encontrados que hablan de ella se originan entre los años 601 y 700 después de Cristo. En esos tiempos se hablaba sobre la presencia de un dragón en las aguas del lago, el cual resultaba más místico debido a que no había sido tan explorado como en la actualidad. Por otro lado, no hay que olvidar que se sigue tratando de un lago cuyo origen se remonta a 250.000 años atrás, de manera que es propicio a relacionarse con historias de criaturas prehistóricas que han quedado ancladas en el tiempo dentro de sus aguas.

En sus primeros tiempos, el monstruo era conocido simplemente como “drac” (“dragón”) o “mon-mon”. Las historias lo describen como una criatura que tenía pequeñas alas que no le permitían volar, que lanzaba fuego por la boca y que tenía el cuerpo cubierto de escamas. Atacaba a los animales que se acercaban a su cueva, ya que no residía en el agua, y también acababa con la vida de los humanos que pasaban por allí. Se le relacionaba con virus y plagas que se decía procedían de su organismo, motivo por el cual los ciudadanos de la época intentaban no acercarse a la zona.

Uno de los momentos clave en la historia del monstruo de Banyoles está relacionado con el mismísimo Carlomagno (742-814), quien se dice que se desplazó hasta el lugar donde se encontraba el monstruo para combatir con él. Hay distintas interpretaciones de lo que ocurrió cuando el emperador se encontró con la criatura. Una de las versiones, la que deja en mejor posición al conquistador, indica que este derrotó a la criatura, pero que no la mató, sino que permitió que siguiera viviendo. Otras alteran esa versión y explican que el monstruo se retiró y escapó temporalmente a fin de proteger su vida, mientras que Carlomagno, cansado de esperar, decidió marcharse.

En otra de las versiones es el monstruo el que tiene acorralado a Carlomagno, quien termina suplicando por su vida y consigue sobrevivir para continuar sus hazañas. Una versión de la historia más popular si cabe explica que, en realidad, Carlomagno inventó toda la historia de la existencia del monstruo aprovechando lo lúgubre que era el lago, el cual sobre todo de noche y en ciertos meses del año se llena de una espesa niebla. Lo que ocurría, según estos testimonios, es que Carlomagno secuestraba hombres para introducirlos en su ejército y llevarlos a la guerra. La explicación que se les daba a los familiares era que “se los había comido el monstruo”, cuando, en realidad, estaban siendo obligados a formar parte de sus filas.

La leyenda urbana permanece incluso hoy día

A lo largo de los tiempos, el monstruo de Banyoles, siempre sin saber si se trata de la misma criatura que ha perdurado, o si ese supuesto dragón ha tenido descendencia, ha perdurado en el lago. Hoy día se sigue hablando de cómo está dentro del agua, escondido en las profundidades, viviendo a esos 130 metros de profundidad en un lugar, un supuesto entramado de cuevas subterráneas que nadie ha conseguido explorar. Hay quien afirma que, algunas veces, sale al exterior, sobre todo bajo el amparo de la espesa niebla que normalmente asusta a cualquier persona que tenga intención de acercarse al lago.

Los últimos incidentes que se relacionan con el monstruo se encuentran datos de los años 1913 y 1998. En ambos casos son tragedias ocurridas en el agua, como consecuencia de un tipo de aprovechamiento del lago que, en tiempos pasados, no se había dado. En el año 1913, por ejemplo, una lancha en la que se desplazaba a turistas con la intención de explorar el lago, volcó y provocó que diez personas perdieran la vida. Se trataba de una embarcación pequeña de 12 pasajeros y se desconoce cuál fue el motivo por el cual se produjo el accidente. Los supervivientes no tuvieron constancia de ningún tipo de explicación que hubiera podido llegar a que se produjera el volcado. Eso alimentó la historia del monstruo, la cual volvió a los titulares de los periódicos con la intención de revivir una leyenda urbana que había continuado estando en el folclore de los ciudadanos locales.

En 1998, una época actual y reciente, se produce otro incidente de similares características. En este caso una embarcación de mayor tamaño estaba desplazándose por el lago en una excursión en la cual fallecieron 21 jubilados de origen francés. Muchas personas afirman que la responsabilidad del hundimiento fue obra del monstruo de Banyoles, que volvió a atacar después de tanto tiempo sin haber dado señales de vida o sin haber provocado ninguna muerte.

No obstante, en 2002, en el juicio contra el propietario de la embarcación, este reconoció que el catamarán que estaba usando para las excursiones se encontraba, ese día, por encima de la carga máxima. Había tomado la decisión de dejar subir al barco 60 personas más de las que podía soportar la embarcación, lo que sumado a otras irregularidades terminó por hundirla. El propietario del barco y sus socios fueron condenados por lo ocurrido, pero incluso con las pruebas de lo que pasó, hay personas que siguen atribuyendo lo ocurrido al monstruo.

Una criatura sin tanta fama que la del Lago Ness

Lo cierto es que, aunque la leyenda del monstruo de Banyoles ha perdurado, no ha llegado a desarrollar ese perfil icónico que tiene el monstruo escocés. Por otro lado, hay que tener en cuenta que a lo largo de la geografía española hay otras historias de criaturas similares que encuentran unos orígenes realmente parecidos, aunque ubicándose en distintos puntos del mapa.

Principalmente estos monstruos se describen como dragones, una clara prueba del punto de la historia en el que encuentran su origen y que, de forma particular, han intentado mantenerse con vida en la imaginación de las personas. Del monstruo de Banyoles hay menos pruebas de su existencia. Sin fotos, sin vídeos, sin testimonios terribles de periodos recientes, la leyenda está condenada a ir desapareciendo cada vez más. Pero… ¿y si realmente existe? ¿y si hay algo en las profundidades del lago que sale de vez en cuando a la superficie aprovechando las nieblas?

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