¿Por qué el nazismo es cosa del pasado?

El contexto que rodeó el surgimiento del nazismo ha hecho que este movimiento político de carácter autoritario sea único en la Historia. Cualquier intento de comparación con algo que se le parezca en la actualidad es faltar al rigor histórico.

El otro día me vino a la cabeza cuando la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, tildaba los escarches de “nazismo puro”. No es mi intención polemizar y rescatar del archivo tales palabras, como tampoco lo es hacer un alegato a favor de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. En este post quiero repasar qué es exactamente el nazismo y por qué no hemos de utilizar tal término de manera arbitraria. El nazismo existió durante una época concreta de la Historia y como tal no volverá a repetirse. Puede que surjan movimientos que se basen en él, pero el nazismo no podemos comprenderlo fuera del contexto histórico en que surgió.

El nazismo es un tipo de fascismo que se dio en Alemania en la época de entreguerras. Dentro de la definición de “fascismo” también podríamos incluir el caso italiano, pero no el resto de autoritarismos que se dieron en Europa. Y cuando digo “ninguno” también me estoy refiriendo al régimen franquista, el cual trataremos en profundidad en otra ocasión. El nazismo surge debido a varios tipos de causas. Las de índole política hacen referencia al diktat al que fue sometido Alemania tras el Tratado de Versalles, que en 1919 ponía fin a la Primera Guerra Mundial; al miedo que se tenía a la extensión de la revolución bolchevique, de hecho los fascismos surgen como reacción al movimiento obrero; y a la crisis del liberalismo, tanto en el plano político como en el económico.

Es quizás este punto el único que puede tener cierta semejanza con el panorama político actual. De hecho, la proliferación de tendencias políticas extremistas del siglo XXI parece calcada a la de la etapa de entreguerras. No obstante, el contexto histórico que enmarca ambas épocas poco tienen que ver entre sí.

La crisis económica que asoló Europa en 1929 se parece mucho a la del 2008. A pesar de la analogía, no hemos de caer en la simpleza de comparar ambas situaciones y predecir un resultado igual. Uno de los argumentos más fuertes para apoyar esta idea es que los fascismos se sustentaron en una masa fácilmente manipulable. Hoy en día, nos encontramos en plena Era de la Información, por lo que no parece que el pueblo esté por la labor de someterse a una fuerte autoridad. Los líderes carismáticos en la época postmoderna han desaparecido. Además, el recuerdo del Holocausto judío está demasiado presente como para creer que esta barbarie pueda volver a suceder. Por esto, antes de volver a hablar de nazismo, tendríamos que pensárnoslo dos veces. No es un tema baladí.

Foto: recuerdos de Pandora

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