Piratas españoles

¿A quién no le suenan nombres como Hawkins, Francis Drake, Raleigh, los hermanos Barbarroja, o Morgan? Sí, efectivamente todos ellos fueron temidos y odiados piratas que la meca del cine hollywoodiense se encargó de afamar y engrandecer. ¿Y qué pasa en el caso de España?

¿A quién no le suenan nombres como Hawkins, Francis Drake, Raleigh, los hermanos Barbarroja, o Morgan? Sí, efectivamente todos ellos fueron temidos y odiados piratas que la meca del cine hollywoodiense se encargó de afamar y engrandecer, convirtiéndoles en una suerte de románticos rebeldes en contra de la tiranía y los corruptos gobiernos de ciertos reyes.

La Bandera Pirata

Sin embargo, me resulta curioso cuanto menos, el hecho de que mientras los piratas ingleses son representados como los bravos y “molones” héroes de la mar, de los españoles tan sólo se haga una vaga y difusa mención, aunque eso sí, siempre siendo los malos de la película, ladrones, rufianes y pendencieros de la peor calaña.

Hoy, os traigo la historia de uno de aquellos hombres, un pirata español, que alcanzó cierta notoriedad mundial por su fiereza, la vida del pontevedrés Benito de Soto, quien cometió todo tipo de tropelías a bordo del “Burla Negra”.

En el año 1823, en la cubierta de un bergantín, “El defensor de Pedro”, se inició un motín al poco de salir de Río de Janeiro. Soto, se hizo con el control de la nave y abandonó a su capitán en tierras africanas para lanzarse de cabeza al mundo de la piratería.

La primera presa de Soto fue una fragata mercante inglesa, la “Morning Star”, a la cual abordó, saqueó, y masacró a toda su tripulación.

Los pingues beneficios que obtuvo por tan atroz crimen y la facilidad con la que lo llevó a cabo, sedujo sobremanera tanto a Soto como a su tripulación, animándoles a proseguir con tales tropelías.

Así, Benito de Soto asaltó decenas de naves en la ruta existente entre las costas del norte de África y Las Azores.
Ya fuesen barcos mercantes como bergantines e incluso pequeñas fragatas, todas sucumbían al fuego y al acero de aquel pirata gallego y en todos sus abordajes se producía idéntico resultado, un inevitable baño de sangre.

Sin embargo, aunque Soto no hiciese distinción entre las banderas de sus presas, lo cierto es que se ensañó sobre todo con aquellas de insignia inglesa. No se sabe de cierto el porqué, si bien por el odio que ingleses y españoles se tenían por aquellas fechas o porque aquellas naves inglesas solían contener mejor botín que las otras. Quizás, la respuesta, sea una mezcla de amabas razones.

Pronto la “Burla Negra” estuvo a rebosar de oro y piedras preciosas, y la reputación del pirata español como fama de sanguinario llegó a los principales puertos de España, Portugal e Inglaterra, no sólo por su crueldad a la hora de hacerse con el control de sus presas, sino porque incluso entre su tripulación llegó a ser temido por degollar el mismo a todo aquel que no fuese lo suficientemente “leal” y “comprometido” con su causa.

El punto de inflexión en la fugaz carrera de Benito de Soto fue cuando arribó a las costas de Coruña, donde haciéndose pasar por el capitán original de la nave, vendió a buen precio toda la carga saqueada.

La cosa fue tan bien, que pronto el ansia de enriquecerse aún más les nubló. Soto y sus hombres pensaron llegar a Cádiz, donde se desharían de la nave y se separarían para disfrutar por separado de sus riquezas, las cuales, incluso podrían aumentar de camino a su destino.

No obstante, el destino tenía otros planes bien distintos para aquellos rufianes de baja ralea, pues tras desorientarse su nave quedó encallada a corta distancia de Cádiz. Las autoridades les hicieron prisioneros y los ejecutaron a todos y cada uno de ellos. Con todo, el famoso pirata se las arregló para escapar y dirigirse a Gibraltar, donde esperaba pasar desapercibido el tiempo suficiente para escapar finalmente. Sin embargo, sus ansias de libertad se truncaron cuando fue descubierto y detenido.

Así, el 25 de enero de 1830, el pirata gallego Benito de Soto, fue condenado y ahorcado en la colonia británica de Gibraltar por actos de piratería y por haber ejecutado u ordenado 75 asesinatos comprobados y hundido más de diez embarcaciones.

Imagen: EugeneZelenko en Wikipedia

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