Napoleón III no es un Napoleón

El genetistas Gérard Lucotte ha estudiado los cromosomas de Napoleón III y Napoleón Bonaparte y ha establecido que los dos provienen de familias diferentes: caucásico el primero, corso-sardo el segundo.

La genética está revolucionando la historia. Los estudios sobre el ADN no sólo se emplean para conocer las relaciones entre restos humanos de miles de años de antigüedad y la población actual, sino también para configurar el árbol genealógico de importantes personajes históricos. Y esto puede darnos más de una sorpresa. Se imaginan que un príncipe heredara la Corona de su “padre”, pero que en realidad este no fuera su progenitor. El escándalo, si sucede en la actualidad, sería mayúsculo. Aunque no sería descabellado, pues todos sabemos que las altas esferas del poder tienden al adulterio, y no quiero poner ejemplos para no meterme en un lío. Es cierto que salen a la luz más los que suceden en la actualidad que los casos históricos, pero de estos también los hay, y no poco sorprendentes.

El caso que aquí les traigo afecta directamente a los Bonaparte, esa saga que dio comienzo tras la Revolución Francesa y que ostentó espacios de poder hasta bien entrado el siglo XIX. Resulta que Napoleón III, conocido por instaurar el II Imperio Francés y levantar una fuerte oposición en tierras germánicas, enemistad que por otra parte marcará gran parte del siglo XX, y supuesto sobrino de Napoleón Bonaparte, no es familia de este. El antropólogo y genetista Gérard Lucotte publicó hace varias semanas un estudio en el diario Le Figaro en el que demuestra que los cromosomas “Y” de ambos personajes no pertenecen al mismo grupo. Mientras que Napoleón Bonaparte es del haplogrupo “corso-sardo”, Napoleón III pertenece al tipo “caucásico”.

De esta manera, la imposibilidad de establecer una vinculación sanguínea a los dos abre la puerta a dos hipótesis: que Napoleón III naciera de una infidelidad de su madre, Hortensia de Beauharnais, y que Napoleón Bonaparte o su hermano Luis Bonaparte, rey de Holanda y padre de Napoleón III, nacieran de una infidelidad de su madre, siendo ambos hermanastros y no hermanos de sangre. Aun queda por esclarecer cuál de las dos opciones es válida, algo que abordarán futuros estudios cuando los científicos exhumen los restos de Luis Bonaparte. Aquí estará la clave del asunto. Que Napoleón III nada tuviera que ver con Napoleón Bonparte abre la vía a estudiar por qué fueron tan diferentes los imperios de ambos y ayuda a entender aquella frase que el hermano menor de Napoleón, Jerónimo Bonaparte, rey de Westfalia, le lanzó a Napoleón III: “¡No tiene usted nada de Napoleón!” Parece ser que estaba en lo cierto.

Foto: Dennis Jarvis

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