Misteriosos restos de sacrificios se encuentran en el lecho de un lago de México

Se han realizado una gran cantidad de descubrimientos en el lago de Xaltocan, en México.

Efigie de cerámica con cuchillo encontrada en México

En 2007, el doctor Christopher Morehart, profesor asistente de antropología en la Universidad Estatal de Georgia, estaba examinando el lecho seco del antiguo lago de Xaltocan como parte del proyecto sobre la agricultura pre-hispánica de los chinampas.

El primer equipo que estudió el área identificó en las imágenes de los satélites y las fotos aéreas mostraron resquicios de la presencia de los chinampas, pero cuando fueron al lugar a recoger las muestras se encontraron con que los saqueadores habían estado allí antes. El suelo estaba removido y había restos de objetos y huesos a su alrededor. Morehart explicó que estos restos tenían un significado ritual y seguro que había más debajo.

Las excavaciones posteriores desenterraron 31 cráneos, muchos de ellos orientados al este. Los objetos encontrados, como colgantes de conchas, cuentas de piedra verde, figuras de deidades, cuchillos de obsidiana, mazorcas de maíz y chiles, eran utilizados como parte del proceso ritual. Se han realizado pruebas de radiocarbono en los restos orgánicos que aparecieron quemados que fechan los sacrificios entre el 660 y el 890 d.C., en un periodo conocido como Epiclásico, entre la caída de Teotihuacán y el surgimiento de pequeñas ciudades-estado.

En 2012, la excavación ha revelado la presencia de aún más cráneos, entre 150 y 200. Aunque gran parte de de los cráneos depositados para los sacrificios rituales han sido encontrados en templos prehispánicos, es la primera vez que una colección de cráneos dispuestos para el sacrificio se encuentran fuera de una estructura religiosa. Todos los cráneos parecen ser de hombres adultos, algunos con deformaciones artificiales y con los dientes tallados. Además, algunos de ellos se descubrieron con las falanges de la mano insertados en las cuencas de los ojos, que según Morehart, tiene algún propósito ritual desconocido.

El lugar donde se encontraron era una plataforma elevada de un santuario construido en el lago a poca profundidad, a 10 kilómetros de la ciudad pre-azteca de Teotihuacán. Sin embargo, si los números se mantienen, este pequeño emplazamiento en el paisaje de una comunidad agrícola puede ser uno de los mayores lugares de sacrificio masivo jamás descubierto.

Su ubicación rural y el entorno agrícola pueden explicar la naturaleza del santuario: las tallas de Tláloc, el dios de la lluvia y el agua, el sacrificio de maíz y la cerámica con forma de mazorcas y chiles sugieren que los sacrificios se efectuaron para ayudar a la agricultura local. Por otro lado, el sacrificio humano en Mesoamérica estaba vinculado a la guerra y a la expresión del poder del Estado. Tal vez la incertidumbre y el caos que provocaron la caída de la gran potencia regional y el largo periodo de sequía llevó a los pueblos rurales a probar nuevos rituales.

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