Maniqueísmo

Manes o "Mani"

Manes o "Mani"

Podríamos resumir el maniqueísmo como un sincretismo del budismo, el mazdeísmo y el cristianismo, cuyos principios se basaban en rechazar lo que estaba «mal» en todas ellas, poniendo énfasis en la gnosis. «El conocimiento es la salvación«, es uno de sus postulados más importantes.

El maniqueísmo es fundada por un sabio persa, Manes (216-276) siendo considerado el último mensajero de Dios, sucesor de Buda, Zoroastro y Jesús, quien llegaba a la Tierra a terminar el mensaje enviado por los anteriores, quienes sólo habían contado una parte de la verdad.

Esta doctrina es la que más apuesta por un dualismo muy bien definido, un Dios y otra deidad responsable de los males en la Tierra. Este dualismo tan bien remarcado se profundizaría en los siglos posteriores, cuando los maniqueos junto a los Bogomilos (amigos de Dios) que en definitiva eran lo mismo, recibieran el nombre de Cátaros cuyo significado es «puros».

El maniqueísmo sería tomado por muchas personas como la coronación de la evolución religiosa. Desde Zoroastro, sus discípulos que se llamaban a sí mismos Parsispuros«- (de aquí proviene el nombre de Persia), la doctrina dualista progreso con una magnitud inimaginable, incluso para la misma Iglesia.

Los maniqueos

Los maniqueos

Las doctrinas tanto cátaras como valdenses de quienes hablaremos próximamente, obtenían cada día más adeptos siendo los principales seguidores grandes representantes de la nobleza, sobre todo en la zona del Languedoc hasta que llegó a transformarse en una religión diferente a la profesada desde Roma.

Su creencia en que el mal nos podría servir de apoyo para que la humanidad progresara y al final de nuestra vida tuviésemos la posibilidad de la salvación, hacía añicos las doctrinas de la Iglesia. Para empeorar las cosas, uno de los pilares de esta «nueva religión» no creía que la salvación se diera por la fe a ciegas, sino que radicaba en la Gnosis, en el conocimiento, que permitiría a los hombres ser salvados por sí mismos.

Todos estos principios, surgidos de otra interpretación de las Sagradas Escrituras como a influencias de otras religiones, puso en peligro a la Iglesia Católica, que en ese momento velaba por ser la entidad superior, el poder superior en todo el mundo conocido.

Todo ese poder también los trasladaba a la población general, a quienes les infundía el temor y sometía, en cierto modo, a la ignorancia como más adelante lo expresarían los mismos Papas como Inocencio III. Amenazar a la humanidad conque no serían salvados si no seguían sus reglas era su gran doctrina, pero los Cátaros, profesando que la salvación dependía de nosotros mismos y nuestro conocimiento, se presentaron como su gran enemigo.

Imagen Manes: Mladifilozof en Wikipedia
Imagen Maniqueos: Maksim en Wikipedia

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