Los Papas en el Infierno de Dante

Muchas veces comentamos sobre la vida de Papas que jamás debieron ocupar el Sillón de San Pedro pero ¿y los Papas de Dante? El autor en su Divina Comedia dejó a varios en el Infierno, veamos a quiénes y por qué motivo.

La Divina Comedia es una de las más grandes obras que uno puede leer, o el «Infierno» para ser más exactos, pues tanto el Purgatorio como el Paraíso no tienen la emoción del primero. Muchas veces hemos hablado de Papas retorcidos, o que en apariencia lo fueron, ya sea verdad o no, pero ¿por qué no hablar de aquellos que Dante consideró, debían estar en el infierno?

El Infierno de Dante, pintura de Sandro Botticelli

Y la lista es breve, pues sólo están allí Anastasio II y Nicolás III, aunque éste último espera a Bonifacio VIII, quien muy pronto será suplantado por quien Clemente V. En el caso del último, aparentemente era el Papa que cumplía funciones mientras Dante escribía su obra.

Ahora bien ¿qué hicieron estos Papas para que Dante les condenara? Comencemos por el primero, Anastasio II, quien ocupó el Trono entre el año 496 y 498, demostrando que en tan poco tiempo podría cometer errores gruesos, principalmente uno que fue el que le llevó a ocupar el sexto círculo en el Infierno.


Durante su Pontificado pretendió finalizar con el Cisma Acaciano y para ello no tuvo mejor idea que intentar llegar a un acuerdo con los monofisitas de la Iglesia Oriental y para ello envió a Constantinopla una delegación con Fotino a la cabeza. Cabe aclarar que los monofisitas son quienes sostienen que Jesús sólo está presente en la naturaleza divina (más no en la humana). Semejante metedura de pata le valió críticas de todas partes, y Dante no dudó en colocarlo junto a los herejes.

De hecho, en la obra Dante pasa junto a la tumba del Papa que allí yace encerrado y donde se puede leer la inscripción: «Encierro al Papa Anastasio, a quien Fotino arrastró lejos del camino recto«.

Bonifacio VIII, el Papa que ocuparía el sitio de Nicolás III en el Infierno (obra de Giotto)

Debemos avanzar hasta la Tercera Fosa del Octavo Círculo para encontrar al segundo Papa, Nicolás III (1277 – 1280), quien fue ubicado allí junto a los simoníacos, aquellos que venden lo espiritual para hacerse con algo material. Así es que éste vendía la gracia, jurisdicciones eclesiásticas, sacramentos, excomuniones o todo aquello que un ser humano medieval necesitara para ser agraciado, aumentando su fortuna en cantidades formidables.

Nicolás III aparece enterrado boca abajo y en sus pies sostiene una llama, esperando que el siguiente Papa le empuje hacia abajo para ocupar su lugar. Por ello cuando Dante se le acerca y le habla, éste responde gritando: «¿Estás ya aquí de pie; estás ya aquí de pie Bonifacio?«.

El Papa al que hace alusión es Bonifacio VIII (1294 – 1303) , quien cometería el mismo pecado que el anterior, pero que durará muy poco tiempo boca abajo pues rápidamente será suplantado por Clemente V (1305 – 1314), quien le prometió a Felipe el Hermoso todo cuanto quisiera con tal de asegurar su elección.

Todos ellos cometieron el mismo error, la simonía, vendiendo no sólo lo espiritual que la Iglesia debía conceder a quien lo mereciera, sino que lo hacían en cierto modo, con un aire de codicia que les llevó a ocupar este privilegiado círculo en el Infierno de Dante.

Imágenes: Obras en Dominio Público

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...