Los movimientos oscuros detrás de la Cruzada Albigense

Antes de iniciarse la Cruzada Albigense donde se perseguirían a los cátaros de la región del Languedoc, debemos conocer algunos antecedentes de la misma, poniendo énfasis en uno de los personajes causantes del conflicto como lo fue Simón IV de Montfort.

Simón de Montfort

Simón IV de Montfort

Si así denominamos este post, se debe principalmente a la figura un tanto oscura de Simón IV de Montfort, el líder indiscutido de los cruzados al momento de librar batalla contra los herejes en la región del Languedoc, la cual obtendría casi sin sobresalto alguno.

¿Por qué es un personaje un tanto oscuro? Porque a su modo, activando sus propios mecanismos, logró que la cruzada se librase llegando a «traicionar» en modo alguno las órdenes de Inocencio III. Su fin, derrotar a su principal enemigo, Raimundo VI de Tolosa. De hecho, una vez conquistadas las tierras del Languedoc, Simón IV de Montfort se quedó con el título que ostentaba Raimundo, «conde de Tolosa«.

La ambición de Simón de Montfort, como también sus ansias de batallas le llevaron, junto al legado papal en la región Arnaldo Amalric a romper negociaciones entre Inocencio III y Raimundo VI. El Papa había intentado una cruzada fallida contra los herejes de la región y sus relaciones con el conde de Tolosa estaban bastante afectadas.

Tras acabar ese intento, buscó reconciliarse con éste pero tanto Simón como el legado papal le impusieron a Raimundo VI condiciones extremas con el fin de que no se llegara a un acuerdo. El conde, atento a las pretensiones de estos dos personajes, procuró encontrar aliados cristianos con el fin de retrasar un poco más las acciones que se desencadenarían.

Pedro II de Aragón "El Católico"

Pedro II de Aragón "El Católico"

Así es que entra en escena el cuñado de Raimundo, Pedro II de Aragón quien al ver que las intervenciones del Papa serían infructuosas pues Simón IV de Montfort junto a sus tropas cruzadas estaban decididos a atacar la región, reunió a los condes de Cominges, Foix y al vizconde de Bearn para intentar derrotar a los cruzados.

Una tarea que de antemano se veía imposible pues no sólo debía enfrentar a los cruzados, sino a las tropas del rey de Francia Felipe II quien veía esta oportunidad como ideal para recuperar toda la región de Occitania y quedar bien ante los ojos de Inocencio III.

La cruzada sí o sí se iba a desarrollar. No importaba cuántas acciones se intentaran llevar adelante para evitarla pues Simón de Montfort estaba decidido a comenzar esa empresa. Para ello tomó las decisiones que creía pertinentes aunque en cierto modo, estaba traicionando al Papa a la hora de la diplomacia, movimientos que le llevaron a tener a Inocencio III de su lado al momento de iniciar la cruzada contra los cátaros.

Imagen Simón IV de Montfort: Panotxa en Wikipedia
Imagen Pedro II de Aragón: Willtron en Wikipedia

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