Los métodos de datación en arqueología

Los métodos de datación relativa son los que permiten establecer si un hallazgo es previo o posterior a otro en el tiempo. La estratigrafía es un ejemplo de este tipo de datación.

medicion

En el post de hoy hablaremos sobre los métodos de datación en arqueología. Sí, de nuevo vamos a tratar la arqueología, esa ciencia auxiliar de la Historia que a más de uno le recuerda a Indiana Jones. De suma importancia para establecer la cronología de los yacimientos, la datación es una operación imprescindible en arqueología. De hecho, gran parte de los trabajos arqueólogos giran en torno a la ubicación temporal de los restos encontrados a fin de poder explicarlos y ponerlos en relación con otros. Existen dos formas fundamentales de datación: la datación relativa y la datación absoluta.

El concepto de que algo es más antiguo (o más reciente) en relación a otra cosa constituye la base de la datación relativa. Las investigaciones comienzan ordenando artefactos y acontecimientos en secuencias (los más antiguos van antes que los más recientes). Así, los arqueólogos de la Prehistoria, a partir de la excavación estratigráfica, utilizan la secuencia cronológica Edad de Piedra – Edad del Bronce – Edad de Hierro para estudiar los cambios tecnológicos en los artefactos entre una fase y la siguiente. Entre los distintos métodos utilizadas para la datación relativa encontramos los siguientes: la estratigrafía, las secuencias tipológicas, la datación lingüística o el clima y la cronología. Puesto que aquí no hay espacio para comentarlos uno a uno, os prometo volver sobre ellos en un futuro post. En cuanto a la datación absoluta está determinada por la necesidad de conocer con exactitud las fechas en las que ocurrieron ciertos acontecimientos, como la aparición de la agricultura, y si surgieron simultáneamente o no en distintas partes del planeta. Para ello se contamos con diversos métodos de datación absoluta como los siguientes: los calendarios y cronologías históricas, los ciclos anuales (varvas y anillos de crecimiento de los árboles), los relojes radiactivos y los métodos relativos calibrados. Aunque muchos son de difícil comprensión, trataremos de explicarlos con detenimiento en otro post.

Respecto a este tipo de datación, habría que decir que, independientemente del método utilizado, debemos establecer una única medida de tiempo. El cálculo se realizará en años, a pesar de que algunos sistemas no utilizan ciclos anuales para las mediciones; por lo que habrá convertir el resultado en términos anuales. Además, nuestra escala temporal en años debe asignar fechas concretas a partir de las cuales realizar la datación. En este sentido, han existido, según las distintas culturas, varios puntos de partida o ejes desde los que contabilizar los años. Por ejemplo, el mundo cristiano utiliza el nacimiento de Cristo como inicio; el mundo musulmán, la salida de Mahoma de La Meca; y el mundo científico el año en que W. Libby descubrió el primer método radiactivo, el radiocarbono.

Foto: Miguel Vera León

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