Los incas crearon su imperio sin derramar sangre

Recientes descubrimientos nos permiten afirmar que los incas fueron un pueblo conquistador, pero todo su Imperio lo forjaron sin derramar sangre, contrariamente a lo que se creía hasta el momento.

Parece ser que la cultura inca, a la que se la adjudicaba una reputación de sanguinarios influenciados por unos textos españoles de los siglos XVI y XVII, no se merece esta reputación, según un reciente estudio de un esqueleto.

Los incas formaron su Imperio sin derramar sangre

Según la antropóloga Valerie Andrushko de la Universidad del Sur de Connecticut y Elva Torres del Instituto Nacional de Cultura de Cuzco, probablemente los mandamases incas conocieran una gran variedad de tácticas no violentas con la que invadir territorios. Un reportaje publicado el 30 de septiembre en el periódico americano “Physical Antropology”, exponía que solamente en un pequeño porcentaje de esqueletos que han sido hallados en territorios incas se han encontrados heridas de guerra.

Parece ser que los incas no creían en la guerra como medio de conquista de otros pueblos si no que preferían las alianzas políticas, conquista sin derramar sangre y tácticas ideológicas para tomar el control”, dijo Andrushko.

En algunas narraciones españolas, se menciona a una conquista inca realizada a través de una jugada arriesgada ya que consistía en enviar a un equipo diplomático para ofrecer a los grupos locales regalos y protección militar. Al aceptar esta propuesta estos pueblos se sometían al gran imperio inca. El ejército inca esperaba en algún claro cercano a donde se desarrollaba la oferta.

El antropólogo Alan Covey del Instituto de Dartmouth comentó sobre los descubrimientos de Andrushko y Torres que “añaden evidencia de que los incas no hacían uso de la violencia para aumentar su Imperio, aunque necesitamos más datos de los esqueletos encontrados en las zonas incas donde sí se cree que hubo guerras”.

Durante el siglo pasado, según Covey, los arqueólogos han ido desvelando poco a poco mitos narrados a los españoles por los incas, quienes ilustraban a esta civilización como una cultura responsable de terminar con varios siglos de guerras regionales al conquistar a los pueblos hostiles.

Muchos líderes locales de la región de los Andes probablemente se aliaran con los incas y así enterraron sus armas, según cuenta el antropólogo Steven Wernke de la Universidad de Vanderbilt en Nashville. Wernke explica que en caso de resistencia local “los incas optaban por el uso de la fuerza bruta sin reparos”.

De 454 esqueletos hallados en 11 zonas localizadas en torno a 150 kilómetros de la capital inca, se han encontrado pocos con heridas de guerra. Estas zonas datan entre el 600 y el 1532. Los investigadores buscaban lesiones en el cráneo que fueran provocadas por hachas o garrotes u otras armas incas, pero no han tenido suerte.

Antes de que los incas llegaran al poder, solo uno de los 36 individuos tenían lesiones de guerra en la cabeza. A medida que crecía el Imperio inca desde el año 1000 hasta el 1400, cinco de los 199 individuos, o el 2,5 %; que vivían cerca de Cuzco tenían lesiones. Durante la época de esplendor del Imperio, desde el 1400 hasta el 1532, las heridas de guerra se han hallado en 17 de los 219, un total de 7,8%.

A pesar del crecimiento de las fracturas de cráneo después del 1400, este tipo de lesiones son esporádicas, según opina Andrushko, lo que indica que los incas tienen una larga historia de conquistas pacíficas.

Fuente: Science News
Imagen: El Bibliomata en Flickr

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