Los dodecaedros romanos

Los dodecaedros romanos siguen siendo un misterio: sin datos concretos sobre su uso, los expertos y aficionados a la historia siguen compartiendo o inclinándose por distintas hipótesis, todas posibles pero ninguna certera.

Misterios de la historia abundan. Pero no sólo los relativos a datos, acontecimientos, desenlaces o períodos que han quedado “oscuros”, sino incluso a objetos hallados cuya función o uso aún sigue siendo objeto de discusiones y supuestos: tal es el caso de los “dodecaedros romanos”.

Los dodecaedros romanos, aún un misterio

Como bien indica su denominación, se trata de artefactos con forma de dodecaedro (de doce caras) cuyo origen se sabe es la antigua cultura romana. Pero más allá del acuerdo con respecto a su nombre, no hay consenso sobre su utilidad: algunos se han referido a ellos como armas de guerra, otros como un juguete para los niños de entonces, o como un símbolo religioso o incluso hay quienes han dicho que se trataba de un instrumento astronómico.

Textos, libros y varios sitios web especializados en historia comparten sus opiniones con respecto a los dodecaedros romanos, pero todavía no se ha encontrado ningún documento histórico certero que respalde ninguna de las teorías.

Sólo se sabe que datan de entre los siglos II y III d. C. y que han ido apareciendo en distintos lugares de Europa, en especial, en países como Francia y Suiza, y en algunos lugares de Alemania.

Los romanos solían dejar registro de su vida y andanzas, sin embargo, no se ha encontrado dato alguno sobre el uso de estos dodecaedros

La mayor parte de estos objetos geométricos de doce caras están hechos de bronce o de piedra, y cada una de sus facetas presenta un agujero circular en su centro, a veces de distintos tamaños. Todos estos lados se conectan y forman otro gran hueco en el centro del artefacto.

El tamaño de estos misteriosos objetos varía entre los 4 a los 11 centímetros aproximadamente, y suelen poseer en sus extremos una especie de pequeñas protuberancias, quizás sólo decorativas o quizás con algún uso en específico.

Lo cierto es que el enigma de los dodecaedros romanos se continúa hasta nuestros días y son muchos los expertos que no comprenden cómo es posible que no haya ninguna mención de ellos en registro alguno, más cuando los romanos solían dejar constancia escrita de sus andanzas.

Dentro de la multitud de teorías, hay quienes se inclinan a considerar estos dodecaedros como objetos astrológicos o astronómicos, basándose en las consideraciones de Plutarco, conocido historiador griego que sostenía que las doce caras representaban a los doce animales en el círculo del Zodíaco.

Sin embargo, los investigadores se desconciertan al considerar las protuberancias de los artefactos y su posible sentido. Para Andrea Galdy, doctora de la Escuela de Historia del Arte y Arqueología de la Universidad de Manchester, el uso específico de estos objetos “nunca quedará resuelto por completo, más allá de “contar con el testimonio de Plutarco”.

Otra hipótesis es que tenían alguna función o simbología religiosa, ya que uno de estos objetos fue hallado en la tumba de una mujer.

Pero, al parecer y más allá de especulaciones, aún se mantiene el enigma de los dodecaedros romanos que se han ido encontrando en distintas partes del continente, lo que ha sumado aún más desconcierto entre los estudiosos.

Fotos Wikimedia 1 y 2

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