Las Guerras Púnicas: Roma versus Cártago

Las guerras púnicas enfrentaron a Romanos y Cartagineses, el premio: dominar el Mediterraneo. Fueron largos años de combates, la balanza se inclinó a uno y otro lado, pero al final, la tenacidad y organziación de los romanos terminó por inclinar la balanza a su favor.

Esta serie de guerras enfrenta de un lado a los Cartagineses, pueblo comerciante y audaz, descendientes de los Fenicios, que en realidad nunca desaparecieron, sino que, se trasladaron al extremo Norte de África, donde fundaron su ciudad más prospera, Cartago; al otro lado se encuentra Roma, un estado floreciente y prospero, que, se encontraba en plena expansión, además de ser la otra potencia del Mediterráneo. Fue inevitable que Roma viera a Cartago como un enemigo peligroso y por vencer, por su parte, Cartago, tuvo que lidiar con esta guerra, que paso a denominarse: Guerras Púnicas.

El mundo mediterráneo veía de nuevo enfrentarse a dos colosos; una vez más, Oriente y Occidente, semitas e indoeuropeos, se disputaban la hegemonía. En esta época, romanos y cartagineses eran los dos únicos Estados civilizados que manifestaban vitalidad política en Occidente. Uno de ellos llegaría a ser, tarde o temprano, el dueño de la cuenca entera del Mediterráneo, pero nadie podía prever cual de los dos lo conseguiría.

Mapa de las guerras púnicas – imagen de Wikipedia, autor Russell & Struthers Engravers, New York 1883, copyright expirado.

Primera Guerra Púnica 264 a.c. – 241 a.c.

El primer acto de las guerras púnicas tuvo efecto en Sicilia. Los romanos salían victoriosos de las batallas terrestres, pero, estos no afectaban a la pujante Cartago, que concentraba su poderío en el mar. Roma tenia que buscar la forma de vencer en el mar, dominado por el enemigo.


Entonces, las primeras guerras, fueron exclusivamente terrestres, convirtiéndose luego, en una guerra eminentemente naval. Estas se desarrollaban principalmente en una de las tres principales colonias cartagineses, se trataba de Sicilia.

Mientras la primera guerra púnica se desarrollaba, Roma tuvo que cambiar pronto de actitud y pensar en la construcción de una gran flota moderna y capaz de enfrentar a los cartagineses. Los naturales habitantes romanos, no tenían idea del uso de los remos y de embarcaciones; es así que Roma, tuvo que buscar entre los pueblos anexados a aquellos con experiencia en navegación, y los encontraron en Etruria.

Una imagen de Anibal según un fresco de 1510 – imagen de Wikipedia, copyright expirado.

Es así que Roma logro hacerse de una flota naval, a la que anexo la amplia experiencia de batallas terrestres. Pronto, Roma consiguió ser victoriosa, esta primera victoria naval, sucedió cerca de Mesina.

Esta victoria naval, hizo de Roma una potencia marítima, aunque aun no, a la talla del enemigo. Pero, poco a poco, Cartago fue sucumbiendo ante los ataques Romanos, que finalmente termino en una victoria Romana. Estando cerca del año 242 antes de cristo, los cartagineses abandonaron toda esperanza y propusieron la paz. Ya habían perdido Sicilia hacia años y las posibilidades de reconquista parecían nulas. Se firmó, pues, la paz; Cartago perdía Sicilia y se comprometía a indemnizar a Roma.

Al poco tiempo de firmarse la paz, se produjo una rebelión de mercenarios cartagineses que regresaban impagos al África, esta rebelión se extendió a las colonias que tenia Cartago; Se presagiaba que el imperio cartaginés parecía condenado a la desintegración. Pero gracias a la competencia y energía del General Amílcar, estos pudieron resistir y sofocar la rebelión luego de tres años de lucha. Estos Rebeldes, fueron hechos prisioneros y arrojados a los elefantes para que los aplastaran. Los jefes fueron crucificados. Así pagaron las horribles crueldades cometidas antes por ellos.

Los romanos se aprovecharon de la situación. Al rebelarse Cerdeña, arrebataron esta isla a sus rivales, quienes no tuvieron otra opción que abandonarla. Poco después se apoderaron de Córcega, cometiendo a la población autóctona. Así, Roma se convirtió en dueña del mar Tirreno, y Cartago perdía una fuente importante de ingresos.

Segunda Guerra Púnica 218 a.c. – 201 a.c

La Segunda Guerra Púnica es la más recordada, pues, Cartago recobra las energías, encontrado las fuerzas y recursos en lo que hoy es España; asimismo, se protagoniza el paso de Aníbal, el gran general de Cartago, por los Alpes, donde logran posesionarse tras duras batallas de la península Itálica; con una invasión que llevaría a la derrota romana en Cannas y duraría 16 años. Mientras tanto Roma enfrentaba en esa época distintas rebeliones y batallas, entre ellas, una rebelión es Sicilia y una de las primeras guerras Macedonicas en Grecia. Roma salio victoriosa en todas las batallas, hasta que finalmente logro hacer retroceder a Aníbal, que fue derrotado por primera vez en la batalla de Zama por Publio Cornelio Escipión, apodado desde entonces El Africano. La derrota supuso el fin de la guerra, y Cartago vio limitadas sus posesiones territoriales a la propia ciudad, perdiendo todas sus colonias comerciales.

Moneda con la imagen de Anibal – imagen subida por Liftarn a Wikipedia, copyright expirado.

Luego de la derrota Cartago se comprometió a pagar durante cincuenta años un tributo anual y a no declarar ninguna guerra, sin el consentimiento de Roma; además los cartagineses tuvieron que reconocer la autoridad política y económica de Roma

Tercera Guerra Púnica 149 a.c – 146 a.c

“Cuando Catón el Viejo visitó Cartago en el año 152 a. C., creyó que iba a encontrar una diminuta y mísera ciudad situada en una península africana: nada más lejos que la realidad. Los cartagineses, no pudiendo emplear su dinero en guerras, y con una enorme capacidad comercial que les hacía convertir lo que tocaban en oro, habían hecho de su urbe una ciudad esplendorosa, sobre todo comparándolo con el inmenso barrio de chabolas que era Roma en esta época de su historia. Ante esta situación, Catón volvió a Roma bramando contra Cartago, diciendo que si dejaban que ésta se recuperase, volvería a entablar una guerra contra Roma, y que por tanto, y por razones de seguridad, Cartago debía ser destruida.”

Al respecto de la tercera Guerra Púnica, esta comprende toda la Batalla por la misma ciudad de Cartago. Ante la posibilidad de un realce armamentista de Cartago. Roma se ve obligada a terminar de una vez con lo que quedaba de ella. El Asedio duro tres años, y finalmente liderados por Escipion, lograron penetrar en la ciudad, saqueándola y destruyéndola totalmente. Los habitantes supervivientes fueron vendidos como esclavos, y Cartago dejó de existir hasta que César Augusto la reconstruyera como colonia para veteranos, un siglo más tarde.

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