La Tercera Revolución Industrial

Gran parte de los beneficios y problemas con los que convivimos en el mundo actual provienen de la Tercera Revolución Industrial. El modo en que nos comunicamos actualmente no podría ser entendido sin ella.

La Tercera Revolución Industrial también es conocida como la Revolución Científico-Técnica, nombre que viene dado por la importancia de la ciencia en las transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales derivadas de este proceso. Durante el siglo XX, y lo que llevamos de siglo XXI, la ciencia ha realizado progresos de gran importancia, contribuyendo a modificar de manera decisiva la vida del hombre. Las aportaciones de la ciencia moderna han sido numerosas y de extraordinaria complejidad. Nos encontramos, pues, en la Era de la Ciencia, donde la investigación se ha centrado en determinados campos de conocimiento como la física, la informática, la medicina, la genética o la aeronáutica, afectando a la producción industrial y a las fuentes de energía.

Desde mediados del siglo XX, los descubrimientos y las innovaciones científicas se han producido en tanta cantidad y con tal rapidez que, como dice Hall Hellman, es imposible abarcarlos en su totalidad, obligando a cada rama del saber a la especialización. De esta forma, se produce una ruptura con respecto a cómo la ciencia entendía el mundo en el pasado. Así, la ciencia se convierte en una forma de conocimiento que refleja los niveles y posibilidades de un país, a la vez que afecta a la calidad de vida de sus habitantes. Una gran parte de los avances conseguidos durante la Tercera Revolución Industrial se basa en la teoría de la relatividad de Albert Einstein y en la teórica cuántica de Max Planck. De esta manera, la física se situó en una posición hegemónica dentro del campo de las ciencias. La Tercera Revolución Industrial trae consigo la utilización de nuevas fuentes de energía como la nuclear o las renovables (energía solar, energía eólica, etc.), las cuales aparecen como medio de conservación del medioambiente. En cuanto a las nuevas materias primas, hemos de destacar el coltán, mineral indispensable para la fabricación de ordenadores, teléfonos móviles y televisores de última generación. Sin embargo, su extracción presenta diversos problemas como la explotación laboral o la destrucción de ecosistemas.

Las principales innovaciones técnicas en lo que llevamos de Tercera Revolución Industrial se experimentaron en el campo militar, para luego pasar al ámbito doméstico: la telefonía móvil, la informática, Internet, etc. En este sentido, los principales beneficios de la Revolución Científico-Técnica han tenido lugar en el campo de las telecomunicaciones, cuyo impulso está relacionado con la exploración del espacio durante la Guerra Fría. Por ejemplo, el hombre logró salir al espacio y llegar a la Luna gracias a estos avances. Así la industria aeronáutica llega a su cenit. Asimismo, los avances tecnológicos permiten responder (parcialmente) preguntas sobre el origen del universo o el genoma humano.

Foto: Daniel Dionne

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