La Tercera Guerra Servil

La Tercera Guerra Servil fue la última de las rebeliones de los esclavos romanos, teniendo un gran suceso y poniendo en «jaque» al Imperio, hasta que las tropas de Craso lograron derrotarles en el año 71 a.C.

Las Guerras Serviles fueron muy duras para el Imperio Romano, aunque, como mencionamos en aquél post, la última fue realmente preocupante, como lo podemos ver en varias fuentes como ser Plutarco. Y a ello nos abocaremos hoy, a la Tercera Guerra Servil, liderada por un gran estratega como fue Espartaco.

Mosaico de los gladiadores, los primeros en intentar escapar y líderes de la rebelión

La misma se desarrolló entre el año 73 y 71 a.C., comenzando por tan sólo 70 gladiadores rebeldes que decidieron escaparse, pero que, en muy pocos meses, unieron, o se les unieron miles de esclavos formando así un ejército de más de 120.000 hombres que intentaron fugarse del Imperio por el norte, combatiendo contra los ejércitos que intentaban detenerlos.

¿Qué sucedió? Habían llegado a la frontera pero, al ver que estaban derrotando sin mayores problemas a las legiones romanas, comenzó un enfrentamiento por el liderazgo, hasta ese momento en manos de Espartaco. Su «rival» interno fue Criso, quien estaba muy envalentonado por las victorias conseguidas, contagiando a la mayoría de sus seguidores. La decisión final, no escapar sino regresar y cruzar toda la península arrasando pueblos, saqueando y, sobre todo, enfrentándose al ejército.


Espartaco, si bien estaba contrario a esa idea, notó que tenía muy poco apoyo con lo que no tuvo otra alternativa que poner todo su esfuerzo en participar de esta jugada. Un movimiento que transcurría mejor de lo que todos esperaban pues paso a paso derrotaban legiones, acorralaban a Roma que no les podía detener, y seguían arrasando poblados íntegros.

Llegaron al sur, a la zona llamada Rhegium (Reggio de Calabria) pero en ese momento estaban siendo perseguidos por las legiones de Craso, a quien el Senado había seleccionado especialmente para dar fin a la revuelta, pese a que éste no tenía experiencia militar.

Mapa de la última batalla entre esclavos y legionarios

De todos modos, el Senado no terminó de confiar en él y sus 40.000 hombres, pero recibieron una muy buena noticia: estaba llegando a Roma, Pompeyo, quien recientemente había reorganizado toda la Hispania. Probablemente por orden senatorial, este gran líder romano se desvió de camino para apoyar a Craso con la revuelta, al tiempo que también estaban dirigiéndose hacia ese sitio a Lúculo, otro gran General.

La estrategia del Senado era cercar a los esclavos atacándoles por tres frentes: Craso en el suroeste con sus ocho legiones, Pompeyo por el noroeste con sus siete legiones y las cinco de Lúculo por el este.

Enterados de este movimiento, los esclavos y, Espartaco especialmente, decidieron llegar a un acuerdo con Craso, quien se negó al ver que la victoria estaba asegurada. Así es que varios rebeldes intentaron escaparse, pero los legionarios les capturaron, comenzando así una verdadera carnicería.

Allí se terminó la revuelta de los esclavos, con casi todos muertos y los pocos sobrevivientes, 6.000 para ser más exactos, fueron crucificados a lo largo de la carretera que iba de Capua a Roma, a modo de ejemplo hacia los demás.

Imágenes: Dominio Público

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...