La televisión rinde homenaje al circo romano

El septimo arte y su hermano pequeño, las series televisivas, suelen recurrir cíclicamente a las historias basadas en el Imperio Romano, especialmente a ese espectáculo de vida o muerte que era el circo de gladiadores

Han pasado años, décadas, siglos pero la sociedad continua fascinada por la época de la Roma clásica. Y esto se ha reflejado en el medio que mayor seguimiento tiene en los últimos tiempos, la televisión y más concretamente a través de las series de televisión. Una de ellas hace poco que ha llegado a nuestra televisión y lo ha hecho a través de un punto de vista violento y sensual. Estamos hablando de Spartacus. No es de extrañar que de nuevo esté de moda el viaje a Roma para poder rememorar, al menos en la imaginación, las aventuras de los protagonistas de esta excelente serie.

El Coliseo de Roma tenía cabida para 50.000 personas

Porque desde que el desaparecido director estadounidense Stanley Kubric filmó esa obra maestra que fue Espartaco, con un Kirk Douglas en estado de gracia, la siempre fascinante figura de los gladiadores y el circo romano se introdujeron para siempre en la imaginación de todos. ¿Quién no ha imitado, siendo niño, a uno de esos heroicos luchadores que se enfrentaban para defender su vida? Hoy en día aún hay se puede pasear por un edificio que demostró ser el máximo referente del poderío del Imperio Romano.

Nos estamos refiriendo al Coliseo, que se construyó en el siglo I a.C. También conocido como el Anfiteatro Flavio se creó para albergar las seguidas luchas de gladiadores. ¿Os imagináis 50.000 personas siguiendo un espectáculo dónde hombres, animales y soldados se jugaban la vida? Eso ocurría hace más de 2000 años, para que digan que la pasión que se vive en el fútbol es algo nuevo. En cierta manera, ya se dice medio en broma, medio en serio, que es el circo de la modernidad.

Y es que el origen de los gladiadores se tiene que buscar más lejano en el tiempo, aproximadamente en el siglo VI a.C. y surgió cuando los soldados etruscos se enfrentaban entre sí para honrar a los caídos en combate pertenecientes de la nobleza. Con el paso del tiempo, cambió el origen de los luchadores y se convirtieron en prisioneros de guerra o incluso hombres libres que buscaban el clamor y el honor de luchar delante del público. Pero no solo se realizaban en Roma, incluso en Hispania se realizaba este deporte sangriento. Hay datos que recogen esta práctica sobre el 206 antes de Cristo y con un nombre que pareció dominar por encima del resto: Cornelius Scipion, que le conocían con el sobrenombre de Africanus.

Fotografía: calu77

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